Félix Pizcueta:el recuerdo incómodo

FEDERICO MARTÍNEZ RODA
Retrato de Félix Pizcueta./
Retrato de Félix Pizcueta.

pizcueta, nacido en 1837, pertenece a la misma generación de Llorente, Querol, Llombart con quienes crea Lo Rat Penat. También era ex–alumno de las Escuelas Pías, y además realizó estudios de Filosofía y Letras, que abandonó, para cursar la Licenciatura de Medicina. Aunque pronto abandonó la profesión médica, como hemos visto, ello no le impidió impartir clases de Medicina Legal durante el curso 1876-77.

Según el historiador Francisco Roca: “La razón de abandonar la profesión, que tanto idealizó, fue su vocación por la política y sus aficiones literarias. Político progresista, participa en los acontecimientos revolucionarios de su tiempo, de acuerdo con Eduardo Pérez Pujol y siguiendo la línea política de sus amigos Peris y Valero y Pascual y Genís”.

Secretario de la Junta Revolucionaria

El 29 de septiembre de 1868 se constituía la Junta Revolucionaria de la Provincia de Valencia, de la que era presidente el progresista José Peris y Valero. La Junta estaba compuesta por doce progresistas, algunos de ellos militares, doce republicanos y un miembro de Unión Liberal: Trinitario Ruiz. Como hemos dicho, el Secretario era Félix Pizcueta.

La Junta Revolucionaria procedió a una serie de nombramientos: Capitán General, el general Rentero; gobernador civil: José Antonio Guerrero (republicano demócrata); alcalde de Valencia: Juan Piñol (progresista); rector de la Universidad Literaria: Eduardo Pérez Pujol, de tendencia filosófica krausista, en sustitución del marqués de Cáceres, que había dimitido, y, finalmente, director del Instituto de 2ª Enseñanza: Vicente Boix. La Junta Revolucionaria de Alicante estaba presidida por Tomás España (progresista), y la de Castellón, por Antonio Caruana, también progresista.

La Junta de la ciudad de Valencia, sin esperar a las elecciones y a la aprobación de las leyes correspondientes, expulsó a los jesuitas, ordenó el derribo de los conventos de San Cristóbal y Santa Tecla, además de la iglesia de la Compañía, es decir, inició una serie de medidas anticlericales que acompañó con otras fiscales: abolición del impuesto de puertas y consumos y desestanco del tabaco; además, rebajó la condena a los penados y suprimió la guardia rural. A todas estas medidas se añadieron otras de ‘Fomento’: reforma del puerto, establecimiento de una Escuela Industrial de Artesanos y de una cátedra de Agricultura, cuyo campo de experiencias estaría en los Jardines del Real.

La Junta Revolucionaria actuaba como un poder ejecutivo, y como poder legislativo, con intromisiones importantes en el judicial. El recibimiento apoteósico al general Prim, el 3 de octubre de 1868, no fue obstáculo para que pronto comenzaran las fricciones con el nuevo gobierno, formado el 8 de octubre, presidido por el general Serrano (unionista), con Prim y Sagasti (progresistas) ocupando, respectivamente, las carteras ministeriales de Guerra y Gobernación, en el que no había ningún ministro republicano.

La exclusión de los republicanos del gobierno provisional provocó la formación, en Madrid, del primer Comité republicano cuyo programa federal era presentado en la ciudad de Valencia el 20 de octubre de 1868. El dirigente republicano José María Orense, marqués de Albaida, en un importante discurso pronunciado en la Lonja de Valencia, exponía las líneas básicas del programa defendido por su partido que, además de republicano, se mostraba federalista.

Primer presidente de Lo Rat Penat

Toda esta trayectoria de político inequívocamente de izquierda, no le impidió llevar a cabo una intensa actividad como valencianista. Su prestigio personal le lleva a se elegido primer presidente de Lo Rat Penat en el acto que tuvo lugar el 31 de julio de 1878. Vino a ser la culminación del proceso de confluencia entre los distintos sectores del valencianismo. Pero es preciso destacar las palabras que pronunció en su Discurs de gracies por la claridad de ideas del presidente de Lo Rat Penat Feliu Pizcueta dijo:

“Tinch que declarar así que ans que tot som fills y amants de la noble terra espanyola: que no resucitem les glories del antich Realme Valencià més que per tenir lo goig de que no s’obliden i se perguen, com la sehua llengua, en la oscuritat del temps. Recordar lo pasta para honrar lo present i pera que servix ca d’eixemple en lo pervindre, esta es la nostra misió”.

En 1879, en su discurso de mantenedor de los Jocs Florals, seguía con la línea de su discurso fundacional:

“Quant se doná principi en alegre festa á la societat que presidixch, tinguí l’honra de declarar que ni en molt ni en poch s’oposaba á la magnificencia de la unitat nacional; que postres proposits se reduien unicament á buscar en la historia que pasá les glories d’aquesta patria valenciana en les lletres, en la ciencia y en les arts.

Llavors les meues declaracions foren mirades ab prevenció per esperits recelosos, y jusgades no de bon modo per inteligencias que no distinguixen lo brillant claror del sol de la veritat, amagada entre les tenebroses borres de l’error, de la mentira…

¿Manca algo de hermós, de sabut y de gran en aquesta concurrencia?, de segur que no, lo que prova qu’ham conseguit los fonaments d’aquells principi, que servi pera la creació d’aquesta societat: “Tot per a Valencia y tot lo de Valencia per a gloria d’Espanya”.

Esta claridad de ideas y de valentía al exponerlas por un hombre de una vida política vinculada con la izquierda, puede resultar incómoda a ciertos políticos actuales que suelen tener una memoria histórica bastantes sesgada con respecto al valencianismo. De ahí que el recuerdo de Pizcuela sea incómodo y, a pesar de su trayectoria como progresista primero y republicano después, hasta el punto de que fundó el periódico de dicha tendencia, no forme parte del ‘santoral laico’ de la izquierda actual.

Escritor de varios géneros

Pero volvamos a la actividad literaria de Pizcuela. Escribió novelas en castellano, algún folletín y el libro de cuentos titulado . Del conjunto de su obra narrativa podemos destacar: .

También escribió poesía en lengua valenciana por la que obtuvo importantes galardones como el premio del Ayuntamiento de Montpellier, en 1876 y la Flor Natural dels Jocs Florals de la Ciutat y Regne de Valencia. Precisamente el crítico literario Gonzalo García Aguayo, en su estudio considera que el costumbrismo de Felix Pizcueta “está influido por Mesonero Romanos, por su colorido local; por el carácter dramático y sentimental de Fernán Caballero y por la lírica de Bécquer”.

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