“El Palacio Real se derribó porque no tenía función”

El descubridor de los planos de la residencia de la Corona de Aragón en Valencia visita mañana Aula LAS PROVINCIAS

SERGI PITARCH VALENCIA
Josep Vicent Boira, en su despacho./
Josep Vicent Boira, en su despacho.

Josep Vicent Boira es doctor en Geografia y Profesor Titular de Geografía Urbana en la Universitat de València. Boira descubrió en 2004 en un viaje a París los planos del Palacio Real de Valencia. El hallazgo de estos documentos es el más importante que se ha realizado sobre este edifico, que durante siglos fue símbolo de la identidad de los valencianos y que en 1810 fue derribado durante la ocupación francesa. En 1986 fueron descubiertos los restos del palacio peros se decidió soterrarlos. Boira y su descubrimiento han vuelto a plantear la posibilidad de desenterrar las ruinas y de difundir la grandeza de este monumento arquitectónico.

–¿Cómo fue el descubrimiento de los planos del Palacio Real?

–Como geógrafo, me interesaba mucho el periodo de dominación francesa y su influencia en la ciudad de Valencia. Esto me llevó a París a estudiar los documentos que se llevaron los franceses durante su estancia, sobre todo relacionado con el mariscal Suchet (máximo representante del poder napoleónico en Valencia). Investigando, me encontré con los planos. Fue fabuloso.

–¿Por qué es tan importante este edificio?

–El palacio representaba a la Corona de Aragón. Era la residencia de los monarcas en Valencia. Simbólicamente era el lugar de celebraciones de la ciudad pero también de las quejas y disturbios de los súbditos.

–Plantee un símil para concienciar de la importancia de este edificio.

–Imagínese que dentro de 100 años la Ciudad de las Artes y las Ciencias desaparece, y alguien tuviera que explicar lo que fue y significó.

–Si era tan importante, ¿por qué se derribó?

–No fue por razones de estrategia militar. Yo creo que fue porque era un palacio sin función. Estaba pasado de moda. Los reyes ya no venían y encima mantenerlo le costaba mucho dinero a la ciudad. Además, se necesitaban recursos para la guerra. Lo que se hizo es derribarlo y vender todas las piezas y obras de valor que albergaba.

–¿Dónde se emplazaba concretamente el Palacio Real?

–El centro del palacio (el patio) hoy en día es la montañita del General Elío que hay en Viveros. Es más, este montículo está hecho con los escombros del edificio. Dos tercios del palacio estaban donde están los Viveros y una tercera parte era lo que ocupaba en antiguo palacio Ripalda.

–Pese a ser tan importante, el palacio es un edifico poco conocido. ¿A qué se debe esto?

–La verdad es que ha desaparecido de una manera muy drástica del imaginario colectivo de los valencianos. Pese a esa difícil situación, han habido muchos intentos de reconstrucción del edificio. 15 ó 20 años después de su derribo se pensó. Posteriormente, Teodoro Llorente defendió su reconstrucción, aunque fuera simbólica. También Sanchis Guarner hace referencia en su libro La ciutat de València.

–Se sabe donde están los restos y también tenemos los planos. ¿Qué propone para el palacio?

–Estoy de acuerdo con Albert Ribera, arqueólogo municipal. Más importante que sacar las ruinas que ya se conocen sería plantearse una investigación en la montañita del general Elío que todavía no sabemos qué contiene o alguna cata arqueológica dentro de Viveros. Lo que hay que hacer es recordar a la gente que ahí estaba el Palacio Real de Valencia, memoria histórica de los valencianos.

–¿Son muy importantes los restos que están enterrados?

–Yo calculo que de dos tercios del palacio no sabemos nada. Hemos encontrado monedas muy valiosas e incluso una llave, así que de lo que queda por excavar...

–Los planos datan de 1802. ¿Por qué, cinco siglos después de ser construido, se alzan unos nuevos planos?

–El motivo fue una visita oficial de Carlos IV a Valencia. Desde Madrid se propone hacer unos planos sobre el estado de la construcción del palacio. La intención era ver qué mejoras se podían hacer para la llegada del monarca.

–Ha sido fundamental la edición del libro ‘El Palacio Real de Valencia. Los planos de Manuel Cavaller (1802)’ editado por el Ayuntamiento e impreso por Rotodomenech S.L..

–Este libro es fundamental y es el mejor documento que sobre el Palacio Real existe. Es el punto de partida para posteriores investigaciones.

–Los planos deben volver a Francia en enero. El Ayuntamiento está negociando su adquisición. ¿Será difícil?

–Para Francia no son unos planos muy valiosos, no tiene una gran relevancia para su país. Eso nos da una oportunidad. Para los valencianos, estos documentos tienen un valor incalculable. Son una obra única, aunque su valor es más simbólico que material. Es una oportunidad para que el Gobierno central también se implique.

–Si Francia nos los quisiera vender, ¿se debería hacer el esfuerzo?

–Indudablemente. Ya que el palacio ha desaparecido debemos tener el elemento que lo representa y que también representa el esplendor de Valencia. Es de justicia histórica.

–¿Quedarán más documentos en París?

–Seguro, estamos hablando de decenas de cajas de documentos de los cuales no conocemos el contenido y que están relacionados con la época de dominación napoleónica. Sólo hemos descubierto lo que hay en la caja de cartografía. Las instituciones deben investigar lo que hay en esas cajas.

–¿Cuál es el legado francés en Valencia?

–Una ciudad con más jardines, más culta (impulsaron el primer museo público de Bellas Artes) y una ciudad más sana (implantaron la vacunación de todos los ciudadanos).

–¿Es importante divulgar la importancia del Palacio Real?

–Gracias a las nuevas tecnologías creo que sería conveniente realizar un CD interactivo que mostrara en tres dimensiones el Palacio Real. Como la reconstrucción física es impensable, que se haga una reconstrucción virtual.

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