La recuperación de los ángeles renacentistas de la Catedral de Valencia acabará en un mes

Carmen Pérez dice que utilizará una técnica de la Universidad de Milán para restaurar pinturas

SERGI PITARCH VALENCIA
Pinturas de la cúpula de los ángeles de la Catedral de Valencia./
Pinturas de la cúpula de los ángeles de la Catedral de Valencia.

“Las pinturas renacentistas de la Catedral de Valencia son un hito para la historia mundial”, afirmó ayer Carmen Pérez, directora del Instituto Valenciano de Restauración en unas jornadas sobre patrimonio cultural que organiza entre ayer y hoy la Universidad Politécnica. Estos frescos que han creado tanta controversia en los últimos meses concluirán su restauración, según afirmó ayer carmen Pérez, en menos de un mes. La intención es finalizar los trabajos antes de que comience la reunión de expertos, todavía sin fecha, pero que el conseller de Cultura, Alejandro Font de Mora, prometió para mediados de enero.

Esta comisión de expertos internacionales en patrimonio dirimirá sobre el futuro de las pinturas renacentistas de Paolo San Leocadio y Francesco

Pagano. Dos son las soluciones: cubrirlas o mantenerlas al descubierto. Si la opción es la segunda, se tendrá que buscar un emplazamiento a la cúpula barroca de Pérez Castiel que se tuvo que retirar para restaurar la de los ángeles.

Las espadas están en todo lo alto pues los expertos se han pronunciado tanto a favor como en contra de cubrir las pinturas. Algunos especialistas en patrimonio se mostraron partidarios de dejarlas al descubierto porque son una prueba de la gran influencia del Renacimiento en Valencia.

Por otra parte, el Consell Valencià de Cultura y el presidente del Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia, Francisco Taberner, ya se opusieron a su descubrimiento porque “quedará una cúpula renacentista con ornamentación barroca. En enero, los expertos dirán.

El Instituto Valenciano de Restauración ha adquirido un prototipo patentado por la Universidad de Milán y que permite ver mediante unos infrarrojos el trazo oculto del dibujo de cualquier lienzo. “Aporta tanta precisión que se puede ver si el boceto está hecho con lápiz”, explicó Carmen Pérez.Este prototipo ha sido utilizado durante dos años por el Museo del Prado, y según afirmó la directora del Instituto de Restauración, se va a usar en la recuperación de pinturas “tanto del San Pío V como de toda la Comunitat”.