Cacería real en la Albufera y corrida de toros en el Mercado

Entre los festejos que se celebraron durante la estancia de Felipe III en Valencia, Felipe de Gauna consigna la “suntuosidad y brillantez extraordinarias” de una cacería real en la Albufera. “Cerca de trescientas barcas ornadas de flámulas y banderolas” surcaron en aquella jornada las aguas, y en especial –dice– “la gran barca real toda ella sobredorada y pintada de mil maravillas, con sus remos y jarcias de velas que fueron menester, y en la popa de ella, una rica silla”.

Mas explícito es cuando recoge la corrida de toros que se celebró en la plaza del Mercado, con ocho toros, seis de los cuales fueron “dexarretados por los hombres que tenían cargo d’ello” y otros dos cuya lidia y muerte corrió a cargo de “dos valerosos cavalleros –que no se nombran, por ser forasteros– diestros para haver de lancear, con sus hermosos cavallos enxaeçados a la xineta, con los caporaçones de las sillas de brocado ricamente guarnecidos, con infinitos cascaveles de plata fina en los petrales y cabeçazas de los cavallos, y sus personas ricamente adreçadas de vestidos, con sus capas y gorras ricamente adreçadas de oro y perlas finas... Sacaron un toro bravo que derribava muchas gentes que toreavan con él, al cual salió al encuentro el uno de los cavalleros y le picó entre los dos cuernos y sus escuderos echaron mano a sus espadas y le dexarretaron. Y sacando otro toro muy más bravo, haziendo más daño, salió para él el otro cavallero, toreando muy bien con el toro, de tal manera qu’el toro se juntó tanto al cavallo, que tuvieron por bien dexarretarle sus escuderos”. Y añade Gauna que el gasto corrió a cargo de la ciudad...