Carles Alberola

De pequeño soñaba con ser director viendo películas del oeste. Al actor y director teatral alcireño el deporte que más le gusta practicar es jugar con sus hijos. Su escaso tiempo libre lo dedica a perderse por las librerías

CHELO LLUESMA VALENCIA
Carles Alberola

Emiten una película del oeste por la televisión. Libreta en mano, el pequeño director Carles, de 10 años, anota a toda velocidad los nombres de los actores para después incluirlos en su base de datos. Treinta y pico años después Alberola dirige y escribe obras para su compañía, Albena Teatres, y triunfa en Canal 9 con .

“De pequeño pasaba muchas horas delante de la tele. Tenía claro que quería ser director”. Tal vez por esa fascinación que le causaba el cine y las horas que dedicaba a él, fue un niño tranquilo.

“Recuerdo mi infancia como un espacio lleno de esas sensaciones fantásticas que nunca más se vuelven a repetir”. Sentimientos que crecían en Alzira con su pandilla de amigos entre pasatiempos bastante peculiares: “Jugábamos al arca, que consistía en poner en práctica la puntería tirándonos piedras y, claro, para disgusto de las madres siempre llegaba alguno a casa con un chichón”. Cuando no había material lítico por el medio, Carles y sus amigos disfrutaban bañándose en las balsas para riego y corriendo a pie o en bicicleta por medio de los campos.

Sus primeros pasos como director, más allá de las películas del oeste, los dio en formato Super 8: “Eran cortos que realizaba con algunos amigos a los que les gustaba también el cine”. Carles escribía, dirigía, actuaba y, “como los demás, pasaba vergüenza”. Una de esas cintas apuntaba maneras, fue premiada en el Festival de Cortos de Gijón. “Nos hizo mucha ilusión. Cuando recibes un premio sientes que todo por lo que has luchado sale reforzado”, asegura.

Antes de entrar a estudiar en Escuela de Arte Dramático de Valencia, Alberola coqueteó con la idea de irse a Madrid a cursar Ciencias de la Información. A pesar de que escribió algunos artículos en revistas del sector cinematográfico, su fin no era ser periodista. “Pensé en estudiar la carrera por su vertiente audiovisual. Yo quería ser director de cine”, reitera. Al final decidió quedarse en la capital, matricularse en la escuela y pasar lo que recuerda como una de las mejores épocas de su vida. “Mi adolescencia, ese periodo en el que se disfruta de cada día, empezó cuando entre en el centro”. Carles prácticamente vivía en la escuela, acudía a las ocho y se iba a las nueve, cuando cerraban. Aprovechaba cada minuto con los compañeros que compartían su misma pasión.

Sin tiempo libre

A Albena Teatres no le falta trabajo y a Carles no le sobra tiempo. El poco que tiene lo dedica a los amigos y a la familia. A pesar de las guerras de piedras, Carles conserva los compañeros de la niñez: “Nos vemos poco porque yo ahora vivo en Valencia pero sabemos de nuestras vidas, que es lo importante”.

El valenciano es una de esas personas que cuenta el trabajo como uno de : “Intento ir al cine, veo películas por la televisión, voy al teatro”. Uno de los lugares que Carles utiliza para perderse es su estudio, un espacio lleno de libros y recuerdos en el que el alcireño escribe las obras que después serán un éxito.

“Le tomo mucho cariño a las cosas y me da pena deshacerme de ellas”. Un ejemplo es un bote lleno de los lápices con los que escribió sus primeros textos. “También el mechero y una pluma que me regaló la mujer de Paco Rabal”. Los mayores tesoros del estudio están en el cajón del escritorio. “Ahí voy metiendo cosas que escribo y no he podido hacer. Hay algunas cosas que ya me miran con cara de aburrimiento de estar tanto tiempo. Otras han pasado al cajón de otros escritorios para estar igual de aburridas”, explica. Uno de esos proyectos es una gran musical. ¿Qué necesita para realizarlo?: “Tiempo y dinero, pero se hará, no pierdo la esperanza”.

Otra de las aficiones de Carles es ir de librerías. Un concepto parecido a ir de compras pero buscando libros y saltando de editorial en editorial. Un pasatiempo muy sano que Carles complementa con el baloncesto, el atletismo, la natación, las motos... “El deporte tiene unos valores formativos fantásticos. Me gustan sobre todo los deportes de equipo”, explica.

Para quemar calorías nada mejor que jugar con sus hijos que no paran ni un minuto. ¿Alguno seguirá los pasos de su padre? “Son muy jóvenes, pero parece que les gusta. Les digo que se dediquen a bailar que tienen mucho sentido del ritmo”.

Mientras llega el triunfo de toda la familia Alberola, Carles seguirá poniendo en marcha proyectos. En enero, Canal 9 hará doblete con la emisión de y el estreno de la serie La obra de teatro está de gira por toda la Comunitat y junto con triunfan fuera de España.

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