Barraca de la Albufera en peligro de extinción

El cierre de una parte del restaurante La Genuina en Pinedo pone en serio peligro el mantenimiento de una alquería

PACO MORENO VALENCIA
Barraca de la Albufera en peligro de extinción

Puede que se trate de la barraca más antigua de Pinedo y también puede que desaparezca dentro de unos pocos años. Los vecinos de esta pedanía de la Albufera se han acostumbrado a ver desde hace lustros la imagen singular por lo rara de una construcción rural valenciana, donde funciona desde 1991 el restaurante La Genuina.

Uno de los propietarios del establecimiento, Rafael Soler, vio el lunes como el Ayuntamiento precintaba la mayor parte del local, un edificio anexo a la barraca donde funcionaba una cocina, una barra, la bodega y hasta un pequeño almacén a modo de despensa.

Se trata de una construcción fuera de ordenación, aunque Soler no aclaró si en la denuncia de un vecino que ha propiciado el cierre ha influido algún aspecto más. En todo caso, sin esta parte del restaurante es difícil continuar con el negocio.

La barraca es propiedad de su familia desde hace cinco generaciones, aunque el inmueble es incluso anterior. Soler asegura que no le importa el perjuicio económico tanto como su preocupación por la continuidad de la singular alquería, construida enteramente al estilo tradicional, con cañas de la Albufera, vigas de madera y paredes encaladas.

El 19 de enero del pasado año, la barraca sufrió un atroz incendio que acabó con toda la techumbre y las paredes de la primera planta. Los bomberos tuvieron que tirarlas por el peligro de desplome. En agosto, el empeño de los propietarios logró reabrir el local.

El restaurante cerró ayer al público, aunque Soler comentó que hoy es posible que abran el comedor de la barraca, con una capacidad para 29 comensales. Los empleados estudian ahora si es posible utilizar una pequeña sala donde se preparaban las entradas para cocinar.

Calle principal de la pedanía

En la pedanía de Pinedo hay otras barracas, aunque en peor estado de conservación. En la carrera del Riu, la calle principal de la población, es sin duda la más representativa por la utilización exclusiva de materiales propios de estas construcciones.

La excepción se da debajo de la cubierta de cañas, donde tras el segundo incendio (el primero fue hace veinte años) colocaron una capa de láminas ignífugas.

Ahora, con el precintado de una parte del restaurante, Soler duda en presentar un recurso. El Plan General permite edificar un inmueble de cinco alturas, lo que le convendría económicamente. Aún así, subrayó a este periódico desde la barraca que prefiere no hacerlo.

pmoreno@lasprovincias.es

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