El patrimonio artístico, olvidado y desprotegido

Los artistas califican de nula y nefasta la conservación de las esculturas y monumentos instalados en la calle

T. R. ALICANTE
Monumento a los Caídos de la Vega Baja, realizado por Daniel Bañuls, que ha quedado dentro de una urbanización del IVVSA en Aguamarga./
Monumento a los Caídos de la Vega Baja, realizado por Daniel Bañuls, que ha quedado dentro de una urbanización del IVVSA en Aguamarga.

Alicante apenas si cuenta con un patrimonio de medio centenar de monumentos y esculturas repartidas por las calles y espacios públicos de la ciudad. Son obras de arte que se han instalado desde el siglo XVII hasta ahora para conmemorar un acontecimiento histórico, enaltecer la figura de algún personaje público, o simplemente para realzar el espacio en el que están instaladas. Sin embargo, este patrimonio escultórico, cuya conservación corresponde al Ayuntamiento de Alicante, se halla en pésimas condiciones de mantenimiento y presenta un aspecto lamentable por la falta de limpieza y la dejadez municipal para restaurarlos.

Los artistas alicantinos califican de “nula y nefasta” la actuación municipal en lo que se refiere a la conservación de las obras de arte instaladas en los espacios públicos de la ciudad. Especialmente del legado artístico del escultor Daniel Bañuls, autor del complejo escultórico de la fuente de la plaza de los Luceros, ahora desmantelada, o el busto en recuerdo del Doctor Rico, que se encuentra en la ladera del Castillo de San Fernando y está decapitado y roto, y el monumento a Carlos Arniches, de piedra tallada y mármol blanco, que está agrietado y lleno de suciedad.

También el monumento de Bañuls a los Caídos de la Vega Baja, instalado en la entrada de la Ciudad de la Luz, está deteriorado por el paso del tiempo y la falta de conservación y ahora rodeado de viviendas y semi privatizado en el interior de la urbanización.

La escultura de la fuente de la plaza de Gabriel Miró y el busto del escritor, obras de Vicente Bañuls y José Samper, se encuentran muy deterioradas, al igual que el monumento y el conjunto de esculturas de la plaza y el parque de Canalejas.

La situación de los monumentos se agrava cada vez más como consecuencia de los actos de vandalismo de los que son objeto los monumentos y obras artísticas, como la escultura de Eduardo Lastres, que desde 1985 preside la plaza de la Pipa, en San Antón, que ha sido quemada en cuatro ocasiones en los dos últimos meses. También la escultura de Arcadi Blasco de la plaza de La Viña, la de Agar Blasco dedicada al poeta Miguel Hernández, o el monumento al Foguerer de José Gutiérrez son objeto de pintadas y graffitis que no se limpian o se hace muy tarde.

La escultura de la plaza de San Blas, las fuentes de las de Santa Faz y Benalúa, o de la calle Toledo, están cubiertas de suciedad y excrementos de palomas y no funcionan en muchas ocasiones.