Amparo Cabanes

“Valencia está preciosa y, sobre todo, se ha convertido en un referente a nivel mundial”

MANUEL ANDRÉS FERREIRA
La catedrática Amparo Cabanes, en su casa de Valencia./
La catedrática Amparo Cabanes, en su casa de Valencia.

Amparo Cabanes Pecourt, catedrática de Paleografía y Diplomática en la Universidad de Zaragoza, recuerda innumerables momentos de su paso por la Conselleria de Educación y manifiesta su satisfacción por el cambio tan vertiginoso y fantástico que ha tenido Valencia en los últimos años.

–¿Cómo llegó a la política?

–De la mano de Fernando Abril Martorell después de coincidir en algunas reuniones valencianistas para dar solución al problema de la lengua valenciana.

–¿Y a la Conselleria?

–El conseller de Educación y Cultura Peris Soler, antes de que llegase el PSOE, creó la comisión mixta de bilingüismo para implantar el valenciano. Yo estaba en la Universidad, pero me llaman para estar en esa comisión y es entonces cuando Abril Martorell, en una reunión, se interesa por lo que pasa en la comisión mixta y me propone que entre como consellera de Educación. Quiero dejar claro que no pertenecía a la UCD ni a ningún otro partido. Me hacen la oferta y yo digo que no, pero al final todos me animaron para que aceptase.

–¿Sin embargo, apareció en las listas de la entonces recién creada Unión Valenciana?

–Me situaron en los últimos puestos de las listas mixtas de Unión Valenciana y Alianza Popular, pero sin estar afiliada a ninguno de los dos partidos. No me gusta pertenecer a nadie y menos a un partido político.

–¿De qué proyecto está más satisfecha de su paso por la Conselleria de Educación?

–El haber llevado a buen puerto las decisiones de la comisión mixta de bilingüismo con la contratación de profesores. Era lo único que podíamos hacer pues no teníamos ni transferencias ni presupuesto. Con el cambio de Gobierno, que fue cuando ganó el PSOE a nivel nacional, aquí Monsonís dejó la presidencia. Yo aún tuve como presidente a Joan Lerma.

–Entonces, ¿su trabajo no valió de nada?

–De nada. Mire, las contrataciones de los profesores que habíamos hecho no les dio el visto bueno Madrid y se fueron a la calle. Por otro lado las autorizaciones de los título de valenciano de Lo Rat Penat, el GAV y de ICE se invalidaron. Todo fue un proceso que dirigió Ciprià Ciscar que estaba como conseller de Cultura. Era el contrapeso que tuve en el Consell.

–¿Cómo recuerda aquella época?

–Yo lo pasé muy bien aunque teníamos que hacer frente a muchos palos. Tenía un buen equipo. Sólo un defecto, como continuaba en la Universidad, pero sin dedicación, fue la temporada que gané menos dinero.

–Después de haber estudiado al pueblo valenciano durante tantos años, ¿cuáles son los rasgos más característicos que los diferencian del resto de otras regiones?

–Tienen un carácter abierto, permeable y puede coger cualquier influencia para mejorar y, en ocasiones, para empeorar. Para mí sólo tiene un defecto: es ser excesivamente individualista, con lo cual no vamos nunca a ningún sitio porque no nos unimos nunca.

–¿Ese defecto puede tener su nacimiento en la conquista cristiana?

–Puede ser. Está claro que el rey Jaime I da a los valencianos una casa y una tierra para que puedan vivir solos. Todavía estamos viviendo solos. Esa puede ser la explicación por que el valenciano siempre ha podido subsistir sin recibir ayuda de nadie y ello le da una personalidad de no subordinarse a nadie.

–Sus estudios y conferencias sobre el Repartiment ¿han provocado polémicas?

–Así ha sido. Esa polémica nace en 1976 después de una conferencia que di en el Ateneo Mercantil a petición de Sanchis Guarner, con el que la relación era cordial al igual que con Antonio Ubieto, con el que Guarner había hecho su tesis. Además, Sanchis Guarner que sabía de mis estudios sobre el Repartiment me pidió que fuese ese el tema. Mi trabajo desmontó algunas tesis, sobre todo al demostrar que en la conquista de Valencia hubo mayor aportación aragonesa que catalana. Recibí palos por todos los sitios. Para algunos fue curioso leer en la revista un artículo de Sanchis Guarner defendiéndome.

–Sin embargo, usted es un referente del valencianismo.

–Cuando desaparece Antonio Ubieto, heredo ese legado y mi nombre comienza a sonar.

–¿Sus trabajos son siempre referidos a Valencia?

–Llevo casi un centenar de trabajos publicados de Aragón y Valencia. Con la edición de Fuentes repartía el trabajo.

–¿Prepara algún trabajo actualmente?

–Tengo para publicar muchos trabajos, entre ellos una colección de documentos del siglo XIII de la ciudad de Valencia y el famoso Repartiment. Lo que pasa es que no tengo mucho tiempo.

–¿Qué es lo que más le gusta de Valencia?

–La ciudad antigua, pero no la más antigua, sino la zona de las torres de Serranos, plaza de la Virgen y plaza del Ayuntamiento. Donde me he movido y he pisado siempre.

–¿Por dónde le gusta pasear?

–Algunas veces por las Grandes Vías. Lo que voy menos, como buen valenciano, es a la otra parte del río. También paseó por la zona de Ruzafa y otros barrios. Lo que sí hago cuando preparo algún tema es ir a ver in situ si las casas son así, por donde podía ir la calle, etc. Una de mis imágenes preferidas es el plano del padre Tosca. Ha sido el primero que he tenido para estudiar la Valencia medieval.

–¿Cuál es su opinión sobre la Valencia actual?

–Fantástica. Hemos ganado en edificios y en limpieza. Lo que pasa es que a veces para hacerla más bonita quitan algún trazado antiguo. La ciudad se ha convertido en un referente a nivel mundial. Ahora podemos ofrecer una ciudad bonita y acogedora.

–¿Percibe en Zaragoza que Valencia está en la cima de la ola?

–Por supuesto. Me lo dicen los aragoneses. Algunos hasta me indican qué fin de semana vienen a Valencia y cuando regresan me cuentan los cambios que han visto.

–¿Alguna anécdota al respecto?

–Siempre que voy al banco escucho ¡vixca Valencia! como saludo. Eso es muy bonito.

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