Problemas oftalmológicos

Problemas oftalmológicos

La vista es para toda la vida por tanto el órgano de la visión es muy importante para el desarrollo del niño por lo que comentaré la patología más frecuente que nos podemos encontrar para saber identificarla y actuar en consecuencia.

En la primera exploración que se efectúa al recién nacido, el neonatólogo revisará detenidamente los ojos del bebé en busca de posibles cataratas congénitas que pueden aparecer ya en esta etapa tan temprana de la vida y cuyo tratamiento será quirúrgico sobre los cuatro meses de vida. Algunos neonatos presentan pequeñas hemorragias conjuntivales consecuencia del parto por rotura de alguna pequeña arteriola, no preocuparos, desaparece a las pocas semanas de vida.

Sobre el mes y medio de vida el niño ya nos puede seguir con la mirada pues ya nos ve, hasta ese momento solo percibe imágenes borrosas por lo que no le interesa lo que le rodea. Ese mes y medio marca el inicio de la sonrisa social que muestra el niño cuando nos reconoce. Hasta entonces si sonería, solo era una mueca sin relación con nada.

Durante las primeras semanas e incluso meses el bebé puede presentar una secreción purulenta en uno o los dos ojos que puede corresponder a una obstrucción o estrechamiento del lacrimal correspondiente y el tratamiento consistirá en masajear la zona del lacrimal obturado, utilizar colirios antibióticos y si no mejora, el oftalmólogo sondara el lacrimal sobre los 6 meses de vida para solucionar el problema.

Hasta el sexto mes es normal que el niño bizquee, se debe a que los músculos oculares no actúan de forma coordinada por un lado y por otro que el tabique nasal está poco desarrollado por lo que la distancia entre los ojos es muy grande si la comparamos con un adulto, esto es lo que denominamos falso estrabismo y puede persistir hasta los 18 meses sin precisar tratamiento. El tratamiento del estrabismo en principio consiste en tapar el ojo que no bizquea para hacer que el afecto trabaje ya que si no se puede atrofiar. Si no mejora el tratamiento será quirúrgico.

A los tres años de vida ya podemos empezar a evaluar la agudeza visual de un niño aunque aún está a un 50% del adulto, sobre los 6 años se alcanza la visión adulta.

En estas edades ya podemos diagnosticar un astigmatismo que es una alteración debida a que la curvatura de la cornea no es uniforme por lo que los rayos luminosos no convergen en el lugar de la retina apropiado, ocasionando una visión borrosa. Normalmente necesitará gafas correctoras.

Otro problema es la miopía que consiste en un defecto de refracción ocasionado por que los rayos luminosos convergen antes de llegar a la retina por lo que solo ven bien los objetos cercanos. La hipermetropía es todo lo contrario, es decir que los rayos luminosos convergen detrás de la retina por lo que estos niños ven bien de lejos pero no de cerca. Ambos problemas se tratan normalmente con lentes correctores, sin embargo dependiendo de la edad del niño y del grado de afectación o progresión, muchas veces los oftalmólogos no indican las gafas, sino una vigilancia evolutiva del problema.

Comentario aparte pero importante son las conjuntivitis que pueden ser de origen infeccioso, alérgico e incluso traumático, las trataremos según su causa con el colirio más adecuado. Si el niño tiene “dolor en el ojo” deberemos descartar la existencia de un cuerpo extraño en el mismo que podría ocasionar una úlcera corneal si no es eliminado.

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