Vicente Boix: el catalizador de la Reinaixença

FEDERICO MARTÍNEZ RODA
La plaza de la Virgen, en un grabado de mediados del ochocientos./
La plaza de la Virgen, en un grabado de mediados del ochocientos.

la regencia de Espartero (1840-1843) había dividido al progresismo valenciano, por una parte el esparterista sin fisuras Miguel Antonio Camacho, que como jefe político actuaba con bastante arbitrariedad; y por otra Joaquín Mª. López que contribuyó a aglutinar una amplísima oposición al regente Espartero que iba desde los republicanos como Boix a los moderados. De este modo, el 10 de junio de 1843, un levantamiento popular, apoyado por sectores militares no esparteristas, logró formar una Junta de Salvación en la Provincia de Valencia de la que formaba parte Vicente Boix. Es nombrado secretario de esta Junta y poco después Rector del Colegio de Nobles de San Pablo.

En el proceso de asentamiento del nuevo régimen, que acabaría siendo de predominio moderado, se produjo un intento de insurrección republicana apoyada por esparteristas, pero Boix no participa en ella, con lo que, a pesar de triunfar en Alicante, al poco tiempo fracasa en la ciudad de Valencia y en el resto de España. Al adquirir Vicente Boix cada vez mayor prestigio intelectual, fue nombrado comisionado para la catalogación del patrimonio artístico de la provincia de Valencia y, en 1845, en la imprenta de Benito Monfort publica la primera parte de su que se la dedica al alcalde José Campo y demás miembros del “Ayuntamiento Constitucional de Valencia”. Este se convirtió en un libro clásico de obligada consulta. Sólo por este libro Vicente Boix formaría parte de lo más granado de la intelectualidad valenciana, pero su labor prosiguió sobre todo desde su cátedra de Geografía e Historia en el Instituto de Enseñanza Media de Valencia (el actual Luis Vives) que la había obtenido en 1847 tras la ordenación del sistema educativo de la famosísima “Ley Moyano”.

En 1848 Vicente Boix es nombrado cronista de la ciudad y, a partir de este momento, se convierte en el catalizador de la Renaixença. El mismo escribió varias novelas históricas como y y, en valenciano, , pero lo realmente significativo fue su actividad cultural que desembocó, treinta años después de su nombramiento como Cronista de Valencia, en la fundación del eje de la cultura valenciana: Lo Rat Penat.

Vicente Boix es de la generación anterior a Constantí Llombart, Teodoro Llorente y Félix Pizcuela, por lo que tenía un gran ascendente sobre ellos y una gran autoridad moral.

A pesar del magisterio de Boix en el Instituto General y Técnico, así se llamaba entonces, las figuras más destacadas de los inicios de la Renaixença procedían de las Escuelas Pías: Tomás de Villarroya, Teodoro Llorente, Félix Pizcuela y Rafael Ferrer i Bigné. En cualquier caso, la labor docente de Boix y su actividad desarrollada desde “El Liceo”, donde se reunían los intelectuales más inquietos, fueron imprescindibles para que la actividad literaria se incrementara, tanto de los poetas cultos como de los populares, continuadores de las “col·loquiers” del setecientos.

A la generación siguiente a la de Boix pertenecen también los sainetistas como Eduardo Escalante y los poetas como Joseph Aguirre Matiol, Josep Bodría y Constantí Llombart. Todos tienen en común una militancia política próxima a Vicente Boix, es decir, la izquierda de entonces. Asimismo, su origen era muy humilde, carecían de estudios académicos, por lo que eran autodidactas. El gravero Escalante se quedó huérfano a los cinco años, Bodría era hijo del conserje de la Academia de Bellas Artes de San Carlos y, finalmente, Carmel Navarro (Constantí Llombart), tras su fracaso escolar en las Escuelas Pías, trabajó en un taller de encuadernador de libros.

Y todos tienen en común anteponer su amor a Valencia a la militancia política, por ello llegan al pacto con Teodoro Llorente, y los escritores prestigiosos. Luis Cebrián Mezquita nos lo cuenta así: “Contant, com se contava, ab lo ver y ya antich entusiasme del volgut mestre de tots, D. Vicént Boix, decidit valencianiste de sempre, procurárem relacionarnos é intimar ab los escriptors ya coneguts y cent vóltes coronats de llorers, nóstres mestres y predicesors (…) y en nóstres succesives juntes y reunions, accasant fórses y amichs per totes bandes, conveníem en la necessitat de rodejar á la nóstra proyectada institució de riques formes aristocrátiques. -¡nosotros, qu’erem tots tan plans y tan pobrets!,- para mayor seguritat de vida duradera, aprofitant y coneixént, com coneixíem, lo carácter particular y típich y noveler de nóstres compatricis”.

En conclusión, la venerable figura del patriarca Vicente Boix, con sesenta y cuatro años, presidió, en un local cedido por la Universidad Literaria, las reuniones previas a la fundación de , a las que asistían las figuras más destacadas de la intelectualidad valenciana. Como consecuencia de ello en la Primera Junta Directiva de , Vicente Boix era elegido Presidente Honorario de la institución, el 13 de julio de 1878, y se le había adjudicado el nº 2 de socio. El nº 1, conforme publicaba LAS PROVINCIAS del día 17 de julio de 1878, había correspondido a Constantí Llombart, a quien dedicaremos la próxima página de “clásicos del valencianismo”.