Algirós, el primer hogar valencianista

El campo, en 1919, costaba 100 pesetas de alquiler al mes. El paso a Mestalla fue en 1923

REDACCIÓN VALENCIA
LAS PROVINCIAS recogía el cambio a Mestalla en 1923./
LAS PROVINCIAS recogía el cambio a Mestalla en 1923.

El 7 de diciembre de 1919 se alzaba el telón en Algirós. Fue el primer hogar que acogió al Valencia, aunque también es verdad que otros clubes de la ciudad tuvieron la oportunidad de jugar en este mismo escenario. La puesta de largo de aquel modestísimo campo de fútbol acogió un partido entre el conjunto valencianista y el Castellón. Para ser el día del estreno, lo cierto es que el resultado defraudó: 0-0. Lo más curioso es que un día después, de nuevo Valencia y Castellón se volvieron a ver las caras y esta vez el resultado fue de 1-0 favorable a los locales.

Eran otros tiempos, desde luego. La economía no daba para mucho y recogen las crónicas que la recaudación de aquel primer día de fútbol en Algirós ascendió a 37 pesetas y 50 céntimos. Las señoras, gratis. Por supuesto, el terreno de juego no era de césped. Ni de lejos. De tierra y para valientes porque antes del partido, algunos aficionados se dedicaron a quitar las piedras y a limpiar el caballón de la acequia que recorría el solar. Las dimensiones del terreno –orientado Este-Oeste– eran de 91 metros de largo por 47 de ancho, acogiendo una pequeña grada maciza con unas pocas filas.

Pero la progresión fue evidente y el 20 de mayo de 1923 el Valencia se mudaba a Mestalla (a partir de los sesenta se llamaría Luis Casanova), donde ya no se movería hasta la fecha. Francisco Almenar Quinzá, socio y que luego desempeñó el cargo de presidente, fue el arquitecto y diseñó un aforo inicial de 17.000 espectadores. El terreno fue adquirido por 316.439 pesetas, sufragadas a base de créditos. Valencia y Levante se medirían en el partido inaugural (1-0, gol de Montes). Con el paso de los años las ampliaciones y mejoras se han ido sucediendo.

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