Alimentos sin plagas y sin residuos químicos

El 90% de los problemas de los cultivos hortícolas ya tienen solución con métodos biológicos, sin pesticidas

VICENTE LLADRÓVALENCIA
Melvyn J. Fidgett, en el stand de Syngenta-Biolineen Iberflora./
Melvyn J. Fidgett, en el stand de Syngenta-Biolineen Iberflora.

Melvyn J. Fidgett es director general de Bioline, la división de la multinacional Syngenta que se dedica a desarrollar métodos biológicos para controlar las plagas y enfermedadees que dañan a cultivos agrícolas y también a los árboles y las plantas ornamentales.

En esencia, lo que hace Bioline es investigar en la búsqueda de insectos beneficiosos, que son los enemigos naturales de otros, para después criarlos en serie en sus plantas de reproducción de Inglaterra y Egipto. La filosofía consiste en desplegar un nuevo método de ‘manejo integrado de los cultivos’ que se conoce con las siglas ICM (en inglés).

Fidgget ha estado esta semana en la feria Iberflora, en la que su empresa tenía un stand, junto a la distribuidora local, Distiagro, ubicada en Sagunto.

Según ha explicado a LAS PROVINCIAS el máximo responsable mundial de Bioline, esta es todavía una división relativamente muy pequeña en el conjunto de lo que representa Syngenta, una de las pocas grandes compañías químicas de fitosanitarios en que se ha ido concentrado el sector (junto a Bayer, BASF, Monsanto, Du Pont...). De los más de 8.000 millones de dólares que representan las ventas anuales de Syngenta, Bioline apenas rebasa los 12, es decir, tan sólo una milésima y media de la casa matriz. Pero lo más importante es la proyección de futuro. Hace muy pocos años era cero, ahora se están duplicando las ventas cada dos o tres ejercicios y las perspectivas indican que habrá una fuerte progresión del sector en los próximos años.

Melvyn Fidgett asegura que ‘‘el futuro va necesariamente por aquí y todos los indicadores nos lo muestran continuamente’’.

Por un lado están los consumidores, cada vez más concienciados por los asuntos que tienen que ver con la salud y el medio ambiente, que no quieren alimentos que puedan tener residuos químicos que entrañen riesgos potenciales para las personas y tampoco que su empleo pueda dañar a la naturaleza.

Resistencias a insecticidas

En consecuencia con ello, las cadenas de supermercados están aplicando políticas cada vez más restrictivas en sus protocolos sobre estos aspectos de la calidad de lo que venden, aunque en alguna ocasión se llega a imposiciones algo exageradas. También los gobiernos tienden a reducir el listado y las dosis de los productos químicos que se pueden utilizar en los cultivos.

Por otra parte, las soluciones biológicas, encaminadas a restablecer el equilibrio natural, son realmente eficaces y, una vez establecidas de manera continuada, hasta más económicas que las convencionales basadas en la lucha química. Los agricultores suelen mostrarse al principio reticentes, pero cuando se convencen por la fuerza de los hechos, se integran en el sistema para siempre.

Ya no se trata de una cuestión de cuatro iluminados idealistas, sino de un arma palpable y eficiente; en muchos casos, incluso más viable que la de los insecticidas o acaricidas clásicos, puesto que, tras décadas deempleo, han provocado resistencias entre los agentes nocivos.

En estos momentos se cuenta con un desarrollo tan amplio de los sistemas de ICM que el 90% de las plagas y enfermedades de cultivos hortícolas ya cuentan con soluciones naturales, con insectos beneficiosos perfectamente identificados y que se reproducen de forma sistemática e industrial para suministrarlos a agricultores y viveristas y combatir así a los dañinos.

En frutales y cítricos los porcentajes de soluciones son todavía enferiores, entre el 20% y el 50%, pero en rápido aumento de año en año.

Remedios naturales para todo

En jardinería ya se abarcan prácticamente todos los problemas y esto es muy importante para la vegetación ornamental de los cascos urbanos, pues los organismos públicos se están concienciando de que ahí no se deben emplear nunca insecticidas químicos, para no perjudicar a los ciudadanos. Castellón es uno de los mejores ejemplos en esta línea, al haber decidido emplear la lucha integrada para sus jardines.

La pregunta que flota en el ambiente es por qué se impuso el empleo de pesticidas químicos en las últimas décadas, si resulta que había mejor y más saludable remedio fomentando el equilibrio natural.

Fidgett explica que antes no se conocía como hoy sobre la biología de cada plaga y sus enemigos, ni había capacidad de reproducción masiva como ahora. Cada cosa ha llegado a su tiempo. ‘‘Primero –indica–, el agricultor se encontró con que tenía más problemas al forzar los cultivos, y se le proporcionaron remedios químicos que eran eficaces. Luego han venido otros problemas y se han buscado otras soluciones. Todo evoluciona a mejor’’.

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