Viernes, 22 de septiembre de 2006
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POLÍTICA
Ascensió Figueres pone en juego su capacidad para mantener la cohesión en el seno de la Acadèmia
La presidenta del ente normativo se disputa hoy con el vicepresidente, Josep Palomero, su continuidad al frente de la institución normativa
Ascensió Figueres o Josep Palomero. Esa es la disyuntiva que hoy tendrán que resolver los miembros de la Acadèmia Valenciana de la Llengua, que eligen a su presidente para los próximos cinco años. Figueres pondrá a pueba su capacidad de mediadora para mantener la cohesión interna y seguir en el cargo.
Los miembros de la Acadèmia Valenciana de la Llengua decidirán hoy su futuro. Lo que está en juego no es sólo la elección del presidente, sino también la estabilidad interna y el rumbo que puede tomar en los próximos cinco años el ente normativo del valenciano.

La actual presidenta, Ascensió Figueres, y el vicepresidente, Josep Palomero, son los candidatos al puesto. La estructura de la Acadèmia, con 21 miembros, hace prácticamente imposible obtener grandes mayorías, aunque todas las quinielas internas apuntan a la continuidad de Figueres y sin duda es ella la que más se juega en la votación.

La reelección de Figueres permitiría demostrar que su capacidad de cohesión entre los diferentes sectores está intacta. Entre las credenciales de la presidenta está la de haber sabido consensuar y tranquilizar los ánimos cuando las cosas andaban más revueltas en el seno de la institución –el punto más delicado de estos últimos cinco años fue el dictamen sobre el nombre de la lengua, que obligó a intervenir al propio conseller de Educación–.

Para salir elegido presidente, los candidatos deben obtener, al menos, 11 votos. En el caso de Figueres, un resultado tan ajustado pondría en evidencia la pérdida de parte de su poder, ya que durante su mandato ha conseguido sacar las principales votaciones con una quincena de votos favorables.

Esperar un mes
La posibilidad de una elevada abstención complicaría la situación de la Acadèmia. Si ni Figueres ni Palomero obtienen los votos suficientes, el proceso sería declarado nulo y habría que esperar un mes más para saber quién es el elegido. Los académicos son conscientes de que esta es una opción que no conviene a nadie por el propio bien de la institución.

La designación de Figueres garantizaría la estabilidad de la institución y unas relaciones más o menos estrechas con el Consell. La de Palomero –afiliado del PSPV y firme defensor de la doble denominación valenciano/catalán– podría dibujar un panorama bastante más complicado para las relaciones con el Gobierno valenciano. En especial, por la proximidad de los comicios municipales y autonómicos de 2007.



 
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