Martes, 19 de septiembre de 2006
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Valencia
La casa donde veraneó José Iturbi en Burriana se encuentra en estado ruinoso
La vivienda, denominada ‘La Cotorra’, fue vendida por las nietas del músico al poco de morir el pianista
‘La Cotorra’, la casa de verano que compró José Iturbi en Burriana, se encuentra en estado ruinoso. La vivienda, de una planta, sencilla y en un hermoso entorno, fue vendida por las nietas del Iturbi poco después de la muerte del pianista. Aunque la casa está prácticamente abandonada, la finca tiene campos de naranjas en plena producción.
No sólo está en peligro el legado que dejó en Los Ángeles el pianista valenciano José Iturbi (1895-1980). Allí, en Beverly Hills, se ha puesto a la venta por 14 millones de dólares su espectacular mansión. Es una incógnita el destino que tendrán los pianos, clavecines, colección de arte (con cuadros de Sorolla y Cecilio Pla), fotos y documentos de Iturbi. Una notable parte de ese patrimonio tiene raíces valencianas, y sería oportuno que las autoridades culturales de la Comunitat se interesasen por el tema.

Aquí también pintan bastos en lo que concierne a las casas en que vivió Iturbi. El músico que triunfó en Hollywood y en el mercado discográfico norteamericano, el pianista que alcanzó fama mundial, nunca perdió contacto con su tierra. En 1931, ya afincado en Estados Unidos (dónde su presentación en 1929 fue acogida con entusiasmo popular y oficial), Iturbi compró la casa de Burriana y la fue habilitando poco a poco. Le puso el curioso nombre de La Cotorra. Era y es una vivienda sencilla, de una planta, con un mirador encristalado y rodeada de naranjos y palmeras.

En su retorno al Mediterráneo, le interesaba más a Iturbi el paisaje y la placidez que el lujo. Al poco tiempo de la muerte de Iturbi en 1981, las nietas del pianista, María Antonia Hewitt y Teresa Impastato, residentes ambas en Estados Unidos e hijas de María Iturbi (única hija del pianista, fallecida en 1946), vendieron la casa y campos de Burriana.

María Antonia y Teresa habían llevado a juicio el tema de la herencia de su abuelo, que nombró como su heredera universal a su fiel secretaria y compañera, Marion Seabury, presidenta de la Fundación José Iturbi. Las nietas perdieron el pleito.

Abandonada a su suerte
Del multimillonario legado de su abuelo sólo recibieron prácticamente la casa burrianense. Puesta rápidamente en casa, la compró un agricultor valenciano que empezó a sacarle buen redimiento a la finca, sin utilizar la casa más que para pequeños usos de intendencia cotidiana.

La Cotorra, abandonada a su suerte, se fue deteriorando poco a poco. Hoy día ofrece un aspecto ruinoso, en contraste con el esplendor del entorno. Ha existido alguna opción de convertir la casa, de titularidad privada, en un pequeño museo dedicado a la memoria de Iturbi, pero hasta ahora el intento no ha cuajado. Los campos de naranjas siguen en plena y excelente producción.

Nunca tuvo casa en Valencia
Iturbi, cuando ya famoso regresaba a su ciudad natal, nunca llegó a tener casa o piso propio en Valencia capital. Siempre se hospedaba en el Hotel Reina Victoria.

Si tenía que pasar temporadas más o menos largas en Valencia, viajaba a su finca de La Cotorra, situada en las afueras de Burriana. José Domènech Part, pianista, musicólogo y biógrafo de Iturbi, ha dedicado en un libro varios pasajes a las ocasionalmente prolongadas estancias de Iturbi en Burriana.

Y a muchas más historias poco conocidas del célebre músico, como la importancia de sus estudios en París con la gran clavecinista Wanda Landowska, quien cambió radicalmente su forma de tocar. “Y de ahí surgió la técnica de Iturbi”, afirma Domènech Part.

El rico universo y las vivencias de los Iturbi es aún poco conocido por sus conciudadanos. Valencia honra la memoria de José Iturbi, dándole su nombre al Conservatorio de la ciudad, a una calle y a la sala principal de Palau de la Música (que en 1989 le dedicó a él y a su hermana Amparo Iturbi un monumento con un bajorrelieve con el perfil de ambos). La Mostra proyectó el año pasado un ciclo con películas de Iturbi, con motivo de su centenario.

La memoria Iturbi no se ha perdido por tanto. La ciudad recueda de varias maneras a su músico más famoso (junto con el maestro Rodrigo). Pero en muchos aspectos, sigue siendo un desconocido. Igual que Amparo Iturbi.

Pocos saben, por ejemplo, que los hermanos Iturbi crearon en Estados Unidos su propio sello musical y que le pusieron un nombre que revelaba sus nostalgias valencianas: Turia Records. En ese sello, los Iturbi realizaron sus primeras grabaciones. Luego ya fueron fichados por poderosas firmas discográficas y Turia Records tuvo una vida corta. El logotipo de la empresa musical de los hermanos Iturbi no podía ser también más valenciana: la silueta de las Torres de Serranos.

Clases a las hermanas Gil-Albert
También es muy poco sabido que Amparo Iturbi fue profesora particular de piano de las hermanas de Juan Gil-Albert. Era la época en que la familia del escritor alcoyano vivía en Grabador Esteve, 4. Unos años después se trasladaron a Taquígrafo Martí.

Gil-Albert relata en Crónica general, uno de sus mejores libros, que durante su exilio mexicano, volvió a ver a Amparo Iturbi en uno de sus conciertos en la capital azteca.

rmari@lasprovincias.es



 
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