Guerra abierta al microplástico

Una de las técnicas en los laboratorios de Aimplas. / lp
Una de las técnicas en los laboratorios de Aimplas. / lp

Los investigadores quieren dar con métodos de limpieza e identificación | El proyecto nace en la propia industria del sector y está orientado a reseñar y eliminar las partículas presentes en las aguas residuales

A. CORTÉS

El Instituto Tecnológico del Plástico, Aimplas, desarrollará nuevos tratamientos para localizar y suprimir los microplásticos presentes en las estaciones depuradoras y de reciclado. El minúsculo tamaño de estos ítems, fragmentos de menos de cinco milímetros, hace que su filtrado sea muy complicado. Por ello, las partículas presentes en aguas residuales, urbanas o industriales, suelen acabar en el medio natural.

La iniciativa se lleva a cabo en colaboración con la Universitat de València y Aguas de Valencia. También cuenta con el respaldo de la Agència Valenciana de la Innovació (AVI) que aportará más de 430.000 euros en 2019 y 2020.

El fin del proyecto, bautizado como Microplast, es dar con dos tecnologías distintas de tratamiento a escala piloto. Una de ellas está basada en filtros de arena y de carbón activado, y otra en reactores de membrana. Asimismo, está encaminado a definir una metodología estandarizada para cuantificar la presencia de estas partículas en las aguas residuales.

El filtrado de estos ítems es muy complicado por su pequeño tamaño, menos de cinco milímetros

Microplast responde a la creciente inquietud por la proliferación en el medio ambiente del residuo. «Esta preocupación ha llevado a realizar numerosos estudios e investigaciones sobre estos objetos, pero son trabajos con disparidad de conclusiones y que, hasta la fecha, no han llegado a evidenciar un peligro para la salud de las personas o el medio ambiente», ha explicado Elena Domínguez, investigadora principal del proyecto en Aimplas.

Lo cierto es que el material per sé no afecta al organismo humano, pero todavía no se conocen las secuelas que pueden suponer los aditivos que se añaden para conseguir las propiedades del producto final. En la fauna marina ya se ha demostrado que cuando ingiere los objetos, estos se acumulan en su estómago y mueren de inanición, pues se produce un efecto de saciedad.

Aimplas aportará su conocimiento, recursos humanos y equipamiento en materia de identificación y cuantificación. Además, realizará los análisis de las aguas procedentes de los procesos industriales de reciclado en su planta piloto. Por su parte, científicos de la Universitat de València desarrollarán los nuevos métodos de filtrado basados en membranas y Aguas de Valencia hará lo propio con los filtros de arena y carbón activado al tiempo que aporta sus instalaciones para analizar la presencia de microplásticos en las aguas residuales de sus plantas depuradoras.