El Ágora sin destino

La construcción futurista de la Ciudad de las Ciencias cierra hoy sus puertas para construir las alas móviles, sin fecha de reapertura y sin conocer su próxima cita

C. FERNÁNDEZVALENCIA
AFORO PARA 5.500 PERSONAS. Panorámica del Ágora durante un partido del Open 500 de tenis. /KAI FÖRSTERLING/EFE/
AFORO PARA 5.500 PERSONAS. Panorámica del Ágora durante un partido del Open 500 de tenis. /KAI FÖRSTERLING/EFE

La pasarela de moda en el Ágora. El viernes la alcaldesa Rita Barberá realizaba la primera propuesta para dar uso a la última creación de Santiago Calatrava en la Ciudad de las Ciencias. Un amplio espacio con capacidad para 5.500 personas que hoy cerrará sus puertas sin fecha de reapertura y sin conocer su próximo evento.

El obús de Feria Valencia, el sombrero del Palacio de Congresos y desde esta semana el puerco espín de la Ciudad de las Ciencias: el Ágora. Las direcciones de estos tres espacios de eventos trabajan vendiendo sus singularidades pero para atraer el mismo tipo de mercado: congresos, conciertos y espectáculos de todo tipo.

Valencia, sin duda, es una de las ciudades con mayor número de actividades del turismo de congresos. ¿Pero hay mercado para tres macro instalaciones referentes y en plena crisis económica?

Hoy finalizará el Open 500 de tenis. Una inauguración del edificio por todo lo alto. Pero tras este estreno se cierra sin saber cuál será su próxima cita. La dirección comercial trabaja sin descanso para continuar vendiendo un espacio futurista y de incalculables posibilidades, pero con el handicap de que durante los próximos meses el edificio volverá a estar en obras para completar el proyecto de Calatrava y construir el parasol móvil en la parte superior de la singular estructura.

Desde la Ciudad de las Ciencias, aseguran que ya hay ofertas prácticamente cerradas para celebrar conciertos y congresos, aunque se reservan ofrecer detalles sobre el tipo de eventos. «Estamos en negociaciones, pero no tenemos nada cerrado y por tanto no podemos dar ningún dato», señalaban fuentes de la Ciudad de las Ciencias.

El Ágora, no sólo deberá buscar una clientela que primero haya descartado el palacio de Congresos o el edificio de eventos de Feria Valencia, sino que además deberá competir con el resto de edificios que también forman parte de la gran Ciudad de las Ciencias y donde se están generando todo tipo de actividades o anuncios publicitarios. En concreto en el Museo Príncipe Felipe, l' Hemisfèric, l' Umbracle o incluso en el Palau de les Arts Reina Sofía.

Anuncios publicitarios

Desde 2003 en este enclave se han celebrado más de 1.500 actos con los que se han conseguido ingresar 14 millones de euros. Las marcas de los nuevos modelos automovilísticos, empresas de telecomunicaciones o prestigiosas marcas de ropa como Adolfo Domínguez o Louis Vouitton, entre otras, han buscado el escenario futurista de la Ciudad de las Ciencias para grabar los anuncios de las nuevas tendencias y presentarlas al mundo.

Los arquitectos y los políticos son conscientes de que el diseño de un edificio representa a una ciudad. Una imagen de la torre Eiffel identifica París, la estatua de la libertad Nueva York o la muralla china al país asiático. En Valencia la Lonja es patrimonio de la Humanidad, pero el sueño de Santiago Calatrava es que el Ágora sustituya a la joya arquitectónica del siglo XV.

De momento, el Ágora espera su destino y su posición entre los edificios vanguardistas del momento. Los 85 metros de altura, el espectacular diseño abovedado formado por 49 pórticos metálicos y 165 parasoles móviles, sin duda, podrían ser el escenario perfecto de un película futurista, una entrega de premios o un festival de música. Mil y una opciones que deberán compensar y amortizar a un gasto de 90 millones de euros cuyo origen fue de 45 millones. El arquitecto Santiago Calatrava aseguraba que en toda obra siempre surgen imprevistos y modificaciones que obligan a ampliar el proyecto y por tanto el presupuesto.

El sello Calatrava será la carta de presentación para todas aquellas empresas que persigan un marco incomparable para celebrar sus eventos.

Feria Valencia, aunque es consciente de que la crisis económica ha dejado estancado el sector y las posibilidades son limitadas, asegura que sus instalaciones no son una competencia, sino que son complementarias y ofrecen un espacio único en España. «No hay ningún lugar donde haya una sala con un aforo para 1.000 personas e inmediatamente al lado un lugar con 10.000 metros cuadrados destinado a expositores», explicaban desde Feria Valencia.

En este espacio tienen lugar eventos que requieren una gran zona para exponer, aunque también hay otros como la pasarela de moda Valencia Fashion week y que deberá cambiar de escenario el año que viene si hacen caso a la propuesta lanzada por la alcaldesa Rita Barberá.

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