Médicos con protección policial

La policía escolta a los sanitarios de urgencias en seis barrios de Valencia ante las

J. A. MARRAHÍVALENCIA
UNIDOS. Policía Nacional y SAMU actúan juntos durante una emergencia en las afueras de Valencia. / EFE. J. C. CÁRDENAS/
UNIDOS. Policía Nacional y SAMU actúan juntos durante una emergencia en las afueras de Valencia. / EFE. J. C. CÁRDENAS

Doce del mediodía. Barrio de la Coma. Paterna. El personal del SAMU entra con urgencia en una vivienda por una emergencia sanitaria en un domicilio. Van escoltados por agentes de la Policía Nacional, que actúan de avanzadilla. No se trata de un apuñalamiento, ni de un tiroteo, sino de la asistencia común a un enfermo.

La Coma, algunas zonas de Torrefiel, Benicalap, el Xenillet (Torrent) y Casitas Rosa. Son los cinco barrios de la provincia de Valencia en los que se repiten escenas como la descrita. En estos puntos los médicos de urgencias prescisan con gran frecuencia la ayuda de la policía para poder actuar con plena seguridad en asistencias comunes.

El motivo no es otro que «la presión a la que los familiares de los enfermos someten a los facultativos en estos barrios», como explicó una médico del Servicio de Ayuda Médica Urgente. «A veces son reprimendas injustificadas por que creen que tardamos en llegar, pero también hemos llegado a sufrir amenazas personales e incluso agresiones».

Es lo que le ocurrió hace cuatro meses a un médico de urgencias en Vilamarxant. El patriarca de un clan de la zona fue trasladado al centro de salud por sus familiares en un vehículo particular. El paciente, que estaba aquejado de una enfermedad, entró ya muy grave, por lo que los médicos alertaron al SAMU para evacuarlo a un hospital.

Golpes y pedradas

Mientras, los familiares, que estaban muy nerviosos, se agolparon fuera del centro a la espera de noticias. Cuando llegó la UVI-móvil, el paciente ya había fallecido y un médico del equipo de urgencias se hizo cargo de una complicada tarea: informar del fatal desenlace a los parientes. Estos enfurecieron, ya que consideraban que el SAMU había tardado. Su reacción fue muy violenta. Insultaron y golpearon al médico y, además, lanzaron varias piedras contra la ambulancia.

Para que esto no ocurra la policía colabora de manera habitual con los médicos en estos barrios, «pues de otro modo nos jugamos la vida», detalló uno de ellos. El protocolo de actuación comienza desde el momento mismo de la llamada telefónica en la que se alerta de la emergencia. Normalmente, es la insistencia de los testigos al otro lado del teléfono lo que marca las primeras precauciones. Son frases como «¿dónde estáis que no llegáis?» o «venid ya, que mi madre se muere» lo que hace que a las sirenas del SAMU se sumen las de la policía.

Suelen ser los policías designados a los barrios los que realizan este tipo de acompañamientos al SAMU. «En primer lugar entran en la casa los agentes, valoran como esta la situación y, de esa manera, intimidan, calman los ánimos y controlan las posibles reacciones violentas contra los médicos», detalla un sanitario que se ha enfrentado varias veces a estos servicios.

En muchas familias de estos barrios, agregó, los disgustos por enfermedades de los seres queridos, sobre todo de niños pequeños o ancianos, «se viven de manera exagerada, se dramatiza mucho, la tensión se contagia y, en estas condiciones, es difícil asistir a un paciente».

A esto se suman otros problemas que difucultan el trabajo de los servicios de emergencias, como «la falta de higiene, luz o ascensor en los edificios más humildes». En este punto la policía también es de gran ayuda para iluminar con sus linternas o colaborar en el traslado de un enfermo por escaleras.

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