La Senyera saluda a su pueblo

La procesión cívica del 9 d'Octubre recorre las calles del centro de la ciudad en menos de dos horas entre los

C. FERNÁNDEZVALENCIA
La concejala Mercedes Caballero porta la Real Senyera acompañada por las autoridades. / IRENE MARSILLA/
La concejala Mercedes Caballero porta la Real Senyera acompañada por las autoridades. / IRENE MARSILLA

Diferentes protagonistas con distintas ropas, pero con el mismo sentimiento de orgullo hacia un hecho histórico, acontecido hace 771 años y que ayer se revivió en Valencia. En 1238, Jaume I entraba en Valencia y era recibido por un pueblo entregado y lo demostraban con aplausos y vítores.

Ayer durante dos horas se revivió ese momento por las principales calles de la ciudad. «Vixca Valencia, vixca la Real Senyera», grita entusiasmado el público.

Siguiendo un minucioso y calculado protocolo, a las 12 de la mañana bajaba la Real Senyera desde el balcón principal del Ayuntamiento de Valencia. Abajo, muy concentrada, le esperaba la concejala socialista Mercedes Caballero, la encargada este año de portar la bandera. Junto a ella, toda la Corporación municipal, vestida con sus mejores galas, iniciaba, tras Caballero, la tradicional procesión cívica.

El presidente de la Generalitat, Francisco Camps, presidía la comitiva junto a la alcaldesa y ambos iniciaban una procesión que esperaban que sería más tensa de lo habitual ante la polémica del caso Gürtel.

Encabezada por los gremios, asociaciones culturales, partidos políticos, órdenes civiles y militares, diputados provinciales de Les Corts Valencianes y por las falleras mayores y sus cortes de honor. Toda la sociedad valenciana quiso acompañar al símbolo que les une y les indentifica la Real Senyera. «La verdad es que ha sido una gran responsabilidad he soportado muy bien los 22 kilos que pesa, pero lo más complicado es mantener el equilibrio en todo momento», explicaba Mercedes Caballero.

Nada más comenzar la procesión se vivieron los momentos más tensos al cruzar por delante del Ateneo Mercantil, uno de los puntos calientes porque allí se concentraron los grupos nacionalistas y radicales. «Fora Catalán, llengua valenciana, mai catalana», gritaban miembros de las diferentes formaciones nacionalistas.

La comitiva cruzó esta zona con rapidez y el presidente Camps tuvo que escuchar algún que otro insulto de espontáneos que levantaban pancartas pidiendo su dimisión. «Trajes para todos, no queremos corrupción».

Aunque en el interior de la comitiva no se produjo ningún incidente, Enric Morera, el secretario general del Bloc vivió momentos muy tensos cuando un grupo de personas le lanzó huevos y le insultó. «Es un atentado al derecho a manifestarnos y espero que la Delegación del Gobierno los identifique cuanto antes», explicaba muy molesto Morera.

Excepto este incidente, la Real Senyera llegó a la Catedral para presidir la celebración del Te Deum. Tras el solemne acto la comitiva salió por la puerta de la Almoina, siguió por la calle Barchilla para dirigirse a la plaza de la Reina donde el público aguardaba para recibirla y acompañarla hasta el Parterre.

«Sin duda el momento más emocionante ha sido cuando hemos realizado el homenaje al rey Don Jaime. Ahí es cuando se me han puesto los pelos de punta. Ha sido muy especial», dijo Caballero.

A la llegada al Parterre, los aplausos y los gritos retumbaron por toda la plaza. Hubo de todo: «Viva Rita, Viva Paco», «Camps dimisión», se escuchaba.

Tras la ofrenda de flores la comitiva cantó al unínoso el Himno regional. Un canto lleno orgullo y emoción.

En cuanto concluyeron las últimas compases del himno, los grupos nacionalistas comenzaron a gritar «fora catalán de les escoles», decían los espontáneos.

Barberá, un año más, vivió la procesión gran emoción y dijo que era uno de los momentos más emotivos para el pueblo valenciano.

La Real Senyera llegó antes de las dos de la tarde al Ayuntamiento y tras escuchar el himno fue devuelta a sus aposentos para ser custodiada hasta el año que viene.