La lluvia inunda la Ribera

Las precipitaciones, que llegan a los 300 litros por metro cuadrado, provoca el cierre de centros educativos, cortes de luz y daños en los campos

E. JUAN| ALZIRA
GRAN CAUDAL. Vecinos de Riola observan con preocupación el nivel del Júcar en la mañana de ayer. A media tarde la situación comenzó a mejorar. / JUAN PENADÉS/
GRAN CAUDAL. Vecinos de Riola observan con preocupación el nivel del Júcar en la mañana de ayer. A media tarde la situación comenzó a mejorar. / JUAN PENADÉS

El trágico recuerdo de la pantanada de 1982 volvió a azotar ayer la comarca de la Ribera. Miedo, incertidumbre, temor. Estos fueron algunos de los sentimientos que inundaron a los vecinos de la comarca al ver cómo las lluvias dejaban, en municipios como Càrcer, Manuel y Villanueva de Castellón, cerca de los 300 litros por metro cuadrado.

Y es que la llegada del otoño siempre trae consigo la amenaza de gota fría a la Ribera. Las consecuencias de las incesantes precipitaciones que, desde el pasado fin de semana, azotan a la comarca son una prueba de ello.

Asimismo, el río Júcar y el Magro protagonizaron los dos episodios más trágicos de la jornada de ayer. En primer lugar, el Júcar se desbordó a su paso por Alberic, punto de confluencia con el río Albaida; y el Magro, a la una de la tarde de ayer, desembocó un caudal de 571 metros cúbicos por segundo en Algemesí.

El desbordamiento del Júcar, junto con el Albaida, provocó la salida del agua del barranco de Barxeta. De hecho, y como consecuencia, la pedanía de Cogullada se inundó.

«El agua llegaba a los 40 centímetros», explicó a este periódico Ino Signes, concejal de Urbanismo de Carcaixent, quien aseguró que en tan sólo dos días, «han llovido 300 litros por metro cuadrado; la mitad de lo que llueve en todo el año».

Esto provocó que fuera necesario «abrir la salida de emergencia que comunica el casco urbano de Cogullada con la circunvalación de Carcaixent», matizó Signes.

Los vecinos, por su parte, no se mostraron sorprendidos. Y es que ya están acostumbrados a que esta imagen se repita año tras año. «Aunque yo vivo en la carretera principal, sé que en muchas casas el agua ha entrado hasta en los garajes. Nosotros ya hemos guardado los muebles por si viene una tromba fuerte de agua», contó Estefanía Suárez, una vecina que vive en esta partida.

El corte de caminos rurales en Montroi, l'Alcúdia, la Pobla Llarga y Benifaió, la inundación parcial del polígono industrial de Masalavés, el rescate de dos coches en Montroi y los cortes de luz han sido otras de las consecuencias de las lluvias en la comarca de la Ribera.

Eso no es todo ya que además, los centros educativos de Alcàntera de Xúquer, Carcaixent, Algemesí, Albalat, Benicull, Fortaleny, Riola y Càrcer tuvieron que cerrar sus puertas por precaución.

El sector agrícola también sufrió estragos. Asimismo, Masalavés, Favara y la Pobla Llarga concluyeron la jornada de ayer con campos anegados de agua.

En la comarca de la Vall d'Albaida, la carretera que va hasta Aielo tuvo que ser cortada debido a varios desprendimientos. Lo mismo ocurrió en la carretera que va de Benigànim a Genovés.

Por otra parte, la Guardia Civil de Tráfico detuvo en Sueca a un individuo que, en medio de la tormenta, quintuplicaba la tasa de alcohol en sangre. En concreto, registró 1,44 miligramos por litro de aire aspirado. En breve pasará a disposición judicial.

MÁS INFORMACIÓN PÁGS. 8 A 11.