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La Safor

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El historiador Coll exige que se aplique la Ley de Memoria Histórica para eliminar la «invención» franquista de que el personaje era francés
25.09.09 -

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Un estudio desmonta la leyenda del Tio de la Porra y revela que era el Tambor de Gandia
TIO DE LA PORRA. El tradicional personaje, con la vara en la mano, se dirige a la banda de tambores en Gandia. / J. RIBES
El personaje más querido por los gandienses, de gran nariz y gafas negras, ha llegado al siglo XXI distorsionado. El Tio de la Porra no era francés ni llevaba indumentaria del país vecino y nunca participó en las guerras napoleónicas. Con anterioridad a 1871, era el Tambor Mayor de la milicia nacional de la capital de la Safor, heredera de los tercios españoles.
Su misión era la de ser correo transmisor de información entre el gobierno y las instituciones de la Gandia amurallada del siglo XIX. Entre las noticias que comunicaba estaba el anuncio de las fiestas. También se encargaba de las dianas o alboradas, de abrir y cerrar las puertas de la localidad y de organizar las rondas de vigilancia nocturna.
En una de estas ocasiones, el Tambor acudió a la antigua universidad para avisar del inicio de los festejos y un grupo de alumnos realizó una comparsa criticando al ayuntamiento. Este es el verdadero origen del Tio de la Porra, el cual, a día de hoy y desde 1934, recorre los colegios para informar del arranque de la Fira i Festes.
El historiador J.J. Coll ha redactado un informe sobre el mítico personaje a través del cual desmonta con diferentes argumentaciones la vieja leyenda del Tio de la Porra. Este trabajo se elaboró para justificar la solicitud del Tio de la Porra como Bien de Interés Cultural de categoría inmaterial, todavía en trámite, y ahora el Centre d'Estudis i Investigacions Culturals (CEIC) Alfons el Vell ha editado un libro bajo el título 'El Tio de la Porra'.
Gandia ha tenido tambores desde que tenía murallas. Este oficio ha servido en tiempos de guerra y en tiempos de fiesta. Sin embargo, en el siglo XIX, pierden funcionalidad y adquieren un carácter festivo como algo pintoresco del pasado. Cinco o seis tambores formaban una escuadra.
A lo largo de los años esta figura se ha tergiversado. J.J. Coll opina que fue el franquismo quién otorgó al Tio de la Porra un origen francés para reafirmar el carácter español en las tradiciones. Para explicar esto, se basó en que desde 1929 comenzó a utilizar el uniforme de granaderos. Esta indumentaria aparece en la zarzuela de Chapí, donde el principal personaje es antifrancés y se niega a jurar bandera.
Coll asegura que cuando se desarrollaron las guerras napoleónicas, Gandia no participó en ellas porque cuestiones económicas lo impidieron. Si es cierto que en la capital de la Safor había una colonia francesa que controlaba la seda. Sin embargo, nunca llegó a ser saqueada por los galos.
Por lo tanto, lo que se pensaba hasta ahora, que el Tio de la Porra representaba a modo de sátira a los franceses, «ha sido una fabulación franquista». Coll exige que se aplique la Ley de Memoria Histórica con la recuperación de la figura original y eliminar la «invención» franquista de que el Tio de la Porra era francés.
El error de la porra
Sin embargo, no es la única «perversión» derivada del régimen franquista. La otra, más moderna, tiene que ver con la porra. El alcalde entrega este instrumento al Tio de la Porra. Esto es un error, ya que según Coll, esta no se puede otorgar porque se están mezclando dos estamentos, el militar y el civil. «No hay que confundir la vara del alcalde (símbolo de poder) con la porra (símbolo de la soberanía popular). Le puede entregar otros símbolos, pero no esta, ya que la vara del alcalde sólo se traspasa a su sucesor».
El tercer bulo es más reciente. En 2002 se reconstruye una cabalgata de ayuntamiento de farsa festiva del siglo XIX titulada Cabalgata del Tio de la Porra. «Son elementos patrimoniales diferentes». Estas intoxicaciones podrían interferir en la declaración de Bien de Interés Cultural, ya que para obtener esta denominación, el bien en cuestión ha de ser nítido, original y no adulterado.
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