Exhuman cientos de restos mortales para derruir parte del viejo cementerio de Xàbia

El Ayuntamiento compra osarios para conservar 300 cuerpos no reclamados por los familiares o allegados

LUCÍA RONDA| XÀBIA
NICHOS. Un operario trabaja en la apertura de las antiguas sepulturas. /JOSÉ IGLESIAS/
NICHOS. Un operario trabaja en la apertura de las antiguas sepulturas. /JOSÉ IGLESIAS

Tras más de tres años intentando localizar a familiares de los cientos de xabieros enterrados en la zona en ruinas del cementerio de la partida Sant Joan, el Ayuntamiento de Xàbia ha iniciado los trabajos de exhumación necesarios para poder derruir esta parte del camposanto.

Ayer comenzaron a abrirse los nichos, algunos de principios del siglo XX, para trasladar los restos a unos osarios individuales que ha adquirido el Consistorio para conservar, todavía por un tiempo, los 300 restos fúnebres que no han sido recalamdos por familiares.

Según explicó la edil de Sanidad, Pepa Chorro, la ley indica que en estos casos, una vez debidamente notificado, los restos no reclamados pueden ir directamente a una fosa común. No obstante, el ejecutivo ha valorado que en un asunto con tanta carga sentimental y dado que puede haber casos en que los descendientes no se hayan enterado por no residir en el municipio, lo más considerado es conservarlos un tiempo más en un almacén específico del nuevo cementerio de Catarroges.

Así pues, la propia Chorro (forense de profesión) coordinó ayer los primeros trabajos de exhumación y la correcta identificación de los restos. A lo largo de la jornada se abrieron unos 12 nichos y en algunos casos hubo sorpresas: el número de huesos no correspondía al número de personas teóricamente depositadas en el ataúd.

Ante el derribo de las filas de nichos más antiguas el departamento municipal de arqueología también está realizando una selección de las lápidas o mausoleos que deben de conservarse por sus peculiaridades o connotaciones históricas.

La consciencia de que hay que demoler varios de los módulos del cementerio se arrastra desde marzo de 2006, cuando se descubrió que el tejado de una fila de 20 nichos de la zona oeste se había hundido. Además de la evidente falta de decoro (algunos restos quedaron descubiertos), un técnico municipal constató que el estado estructural de varios bloques era «preocupante», con las cubiertas deterioradas y una pésima conservación del mortero de cal y yeso pobre con los que se habían construido los columbarios en el pasado siglo.

Por el momento sólo se derruirá la zona en ruinas y se dejarán los nichos en buen estado para que los vecinos puedan seguir visitando a sus difuntos. No obstante, en un futuro a largo plazo, el lugar se convertirá en un parque funerario; una zona ajardinada y pública donde se conservarán los nichos o panteones que tengan valor histórico.

El cementerio de la Partida Sant Joan fue clausurado en octubre de 1988, por lo que quedaron suspendidos los enterramientos.