El reparto extraordinario de alimentos llegará al menos a 3.000 familias

Sesenta locales de entidades benéficas empiezan a distribuir los lotes de comida gracias al gasto municipal de un millón

PACO MORENO| VALENCIA
Todos los alimentos repartidos están envasados. / J. J. MONZÓ / Vídeo: Paco Moreno/
Todos los alimentos repartidos están envasados. / J. J. MONZÓ / Vídeo: Paco Moreno

«En casa somos cinco o seis personas. Vivo en Torrefiel. Ninguno trabajamos.» Esas ideas se repetían ayer de manera monótona y terrible en la calle Roger de Flor, en pleno barrio de Velluters y en una cola repleta de nacionalidades donde decenas de personas esperaban el primer reparto extraordinario de alimentos. El Ayuntamiento ha gastado cerca de un millón de euros en la compra de comida no perecedera, que se distribuirá hasta finales de año en un total de 60 locales de Valencia.

Cáritas, la Casa de la Caridad, el Banco de Alimentos y la Misión Evangélica Urbana son las entidades elegidas por el Consistorio para repartir cada mes comida a cerca de 3.000 familias, según indicó la concejala de Bienestar Social, Marta Torrado.

El local al que acudió en Velluters pertenece a esta útima asociación, cuyo director, Rafael Collado, comentó a LAS PROVINCIAS que la previsión es ayudar al menos a 700 familias. La iglesia tiene un registro donde se guardan los datos económicos y familiares de cada uno de los solicitantes.

Esta información será compartida entre todas las asociaciones para evitar cualquier asomo de picaresca. Torrado dijo que el reparto se hará siempre la primera semana de mes, lo que ayudará a reducir intentos de fraude.

Alimentos hay de todo tipo. La práctica totalidad están envasados para facilitar su traslado y el único perecedero son las mallas de patatas. Unos minutos antes de que empezase el reparto, los voluntarios de la Misión Evangélica formaron los primeros lotes.

Un problema añadido es que los repartos son mensuales, por lo que la cantidad de kilos es muy elevada. Precisamente el primer caso, una señora que iba sola, tuvo que ser asistida por dos voluntarias para sacar de la planta baja varias cajas de botes y bolsas de comida.

Collado estimó que el reparto mensual puede ir desde los 45 hasta los 175 kilogramos, por lo que no se descarta dividir las entregas en varias semanales. El director de la Misión Evangélica estimó que un 20% de las familias a las que ayudan son españolas.

El calor fue sofocante durante toda la mañana, aunque el trabajo de los voluntarios se notaba. Familias de prácticamente todos los continentes esperaban con paciencia en la cola, quizá con el aprendizaje de las horas que pasan para lograr renovar los permisos de trabajo y de residencia.

Bolsas de la compra, carritos y hasta maletas, todo era útil para llevarse los alimentos. Había quien huía de las cámaras, aunque la mayoría contaba con una sonrisa triste cómo la suerte le había dado la espalda de momento.

«Llevamos seis años en Valencia y no hay ningún trabajo.» Eva, vecina también del barrio de Torrefiel, tiene a su cargo a dos hijos menores y vive en un piso con otros tres familiares. Jorge, su padre, le acompaña en la cola para ayudarle a llevar la comida, seguro que en el autobús.

Todos conocen el banco de alimentos de la Pobla de Vallbona, aunque está demasiado lejos y, además, hay casos donde no disponen de coche propio. Por esa razón es tan útil el reparto de alimentos en la ciudad. Torrado aseguró que los 60 locales «están en todos los barrios», para facilitar precisamente la llegada de las familias. Es el caso de Evelyn, que llegó desde Patraix a la calle Roger de Flor, carrito en mano para llevarse el lote de alimentos. «Somos cuatro personas en casa, dos mayores y dos pequeños. Mi marido es albañil y yo soy dependienta, estamos sin trabajo y disponemos sólo de un subsidio.» Una historia desgraciadamente parecida al resto.

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