Osoro destaca en la misa del Corpus el papel de la familia como «cuna de vida»

Miles de valencianos disfrutan de la Cabalgata del Convit, que incluyó la danza de la Moma y el tradicional espectáculo del agua

M. ANDRÉS FERREIRA| VALENCIA
Uno de los personajes participantes en la Cabalgata del Convit.  /J. J. MONZÓ/
Uno de los personajes participantes en la Cabalgata del Convit. /J. J. MONZÓ

El arzobispo de Valencia, Carlos Osoro, pidió ayer durante su homilía en la misa de pontifical celebrada en la Catedral, con motivo de las celebraciones del Corpus Christi, que los fieles tengan «la osadía, el coraje y atrevimiento para presentar a los jóvenes la escuela de Jesucristo».

Además, destacó la importancia de la familia «como célula fundamental de la sociedad, cuna de la vida y del amor donde la persona nace y crece. La familia es esperanza de la sociedad y está llamada a ser la sal y luz de la civilización del amor», dijo.

En su intervención, el prelado reflexionó en voz alta: «¿Hacia dónde camina una sociedad que se empeña en retirar a Dios de la presencia pública? ¿Dónde camina una sociedad que no entrega ideales fuertes a los jóvenes?», señaló.

El purpurado recordó de un modo especial a los fieles que deben apoyar a Cáritas, «organización de la Iglesia querida y respetada por todos los hombres y mujeres de buena voluntad, porque aproxima de una forma real el amor de Jesucristo a los hombres, no desde las ideas, sino desde realizaciones concretas a hombres y mujeres a los que se les quiere devolver su dignidad».

El arzobispo enfatizó su mensaje hacia el mundo infantil, y destacó: "Entreguemos a Jesucristo el corazón de los niños, hagamos crecer a los niños y desarrollarse desde el amor. Alimentar el corazón y la vida de los niños es preparar el desarrollo de unos hombres y mujeres que harán un futuro de convivencia en el que nadie sobra y todos somos necesarios».

La celebración eucarística contó con la actuación de la Coral Catedralicia, dirigida por el canónigo y prefecto de música sacra de la Seo, Josep Climent. Finalizado el pontifical y tras saludar a las autoridades asistentes, entre ellas a Rita Barberá, al vicepresidente Juan Cotino y al teniente general Sánchez-Lafuente, jefe del Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad, Osoro se dirigió a la Puerta de los Hierros para despedir a los fieles que habían participado en la eucaristía.

La asistencia a la Catedral fue aceptable, pero no multitudinaria como en otras ocasiones. Según fuentes de Amics del Corpus, el motivo fue el cambio de horario, al pasar del habitual de las 12 horas a las 10.30, con el objetivo de no coincidir con la Cabalgata el Convit, evitando así que el ruido del exterior molestara a los fieles.

Una de las festividades de mayor raigambre entre los valencianos ha sido durante más de seis siglos la del Corpus Christi, entre otros factores, por la enorme simbología histórica que la convierte en única en el mundo.

Los actos comenzaron muy temprano con el tañido de las campanas de la torre del Miguelete, manejadas por el Gremio de Campaneros de Valencia, que anunciaba la festividad del día, así como la misa de pontifical.

El agobiante calor se dejó notar en la ciudad. Sin embargo, millares de valencianos se agolparon en el itinerario de la Cabalgata del Convit, menos antigua que la procesión del Corpus, pero no por ello menos interesante. Uno de los personajes emblemáticos es el Capellà de les Roques, que montado sobre un caballo cubierto con una gualdrapa de terciopelo negro con los escudos de la ciudad bordados, invita a los fieles a la procesión.

A este singular capellà, desde hace unos años, lo representa Donís Martín, galardonado poeta que ayer fue derribado del caballo, sorpresivamente, a su entrada a la plaza de la Virgen. Al parecer, el caballo pisó las resbaladizas losetas de la plaza y no el camino marcado por una alfombra. La caída no revistió ningún problema, aunque el resto del recorrido Donís Martin lo hizo a pie detrás del caballo, que mostraba cierta cojera.

Moma y momos

Luego llegaron las danzas, entre ellas, la de Caballets, Magrana, Arquets, Pastorets, Els Llauradors y Els Trurcs, así como la conocida danza de la Moma y los Momos, representación de la Virtud y los Siete Pecados Capitales, que simboliza el triunfo de la primera.

También desfilaron personajes . La cabalgata la cerró la que simboliza a la guardia de Herodes, ejecutora de la orden del Tetrarca de degollar a todos los niños de Belén menores de dos años. La la componen más de cincuenta componentes de Amics del Corpus con un aspecto demoníaco, tocados con coronas de , vistiendo sayón de siniestros dibujos y un macuto repleto de caramelos. En la mano sujetaban un de pergamino con el que repartieron inofensivos golpes entre el público.

El gran castigo para la se inició en la calle Cavillers. A su entrada, recibieron numerosos pozales de agua, entre aplausos del público que se arremolinó a la entrada de la vía para disfrutar del esperado espectáculo del agua.

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