Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Más Deportes

DEPORTES

Alexandra Panayotou llega a Valencia procedente de Castellón (75 kilómetros), sexta etapa de su increíble proyecto de recorrer 2010 kilómetros en un mes
12.06.09 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
La filósofa de los pies inquietos
INFATIGABLE. Alex Panayotou llega a la avenida de los Naranjos acompañada por dos espontáneos. /JESÚS SIGNES
Su imagen de marca no son sus piernas, las que van a recorrer 2010 kilómetros en un mes, ni su cabeza, prodigiosa. El símbolo de Alexandra Panayotou (Dublín, 1970) es su sonrisa. Innegociable. Da igual que acabe de correr 12 horas, de cubrir 75 kilómetros, de Castellón a Valencia, que le duela hasta el alma, que no la reciban más de seis personas y que, encima, obliguen a desalojar su caravana de la zona universitaria, en la Politécnica. Su sonrisa en sagrada.
Alex llegó ayer a Valencia a mitad tarde. Fue una jornada durísima. Temperaturas por encima de los 30 grados tras una noche terrible, sin descanso, con el cuerpo sudando sin cesar, protestando por tamaño martirio. Su reto arrancó en Barcelona, la ciudad que organizará el Europeo de Atletismo en 2010, los mismos años que kilómetros va a recorrer. Unos 70 por día. Una salvajada.
Pero esta mujer apátrida, que ha partido su vida entre Dublín, Atenas, Ginebra y Barcelona, da la espalda a todo aquello que tenga una connotación negativa. Un reto como este, para ella, es una bendición. «Me permite superar un desafío y, al mismo tiempo, inspirar a la gente», apostilla en un discurso cargado de positivismo.
Panayotou, licenciada en filosofía y psicología, atleta capaz de correr un maratón en menos de 2 horas y 50 minutos, ultrafondista que ha unido Barcelona y Santiago de Compostela (1.208 km) en 21 días, está en este mundo para repartir «buen rollo». Siempre hay un motivo, dice, para hacerlo.
«Si no lograra reír, mañana no podría salir a continuar». Esa es su filosofía. Por mal que esté algo, siempre habrá algo bueno en lo que pensar. «Hoy he pasado muchos momentos malos, pero sé que si supero esto, llegarán momentos más duros en la vida que podré sacarlos adelante».
Por eso no entiende que en España no se hable de otra cosa que de la crisis. «Voy corriendo y veo esa palabra hasta en los anuncios de la carretera; es increíble. Esto va a enseñar a la gente que estábamos viviendo de forma incorrecta. Sólo queríamos tener cosas y luego destruirlas, tirarlas y comprar otras nuevas. Ahora comprenderemos que se puede vivir de otra forma, con otros hábitos, disfrutando de tu hogar, de tu familia».
Alex es capaz de filosofar acerca de la vida después de darse una panzada de kilómetros. Apenas puede tenerse en pie. Se sienta y se aplica hielo en los pies y en las rodillas, mientras come algo de fruta. Entonces llegan Frank y Jack, que le hacen la cobertura desde la caravana, y le dan un obsequio: unas rebanadas de pan con miel.
Da un mordisco y pasa a enumerar sus valores: dedicación y superación, pero también ilusión y pasión. «Que nadie te robe los sueños y nunca te rindas, no le des ese placer a los que lo esperan», añade esta fondista políglota (habla griego, inglés, español, francés y algo de catalán e italiano) antes de pedir el final de la entrevista. Cada minuto de más es un minuto menos de descanso. Y hoy le espera la séptima etapa: Valencia-Altura.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios

Ahora en Portada

Enlaces de Interes

Vocento
SarenetRSS