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31.05.09 -

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Alberto Gimeno
Alberto Gimeno. /LP
Alberto Gimeno es hijo de padre valenciano, del barrio de Campanar. Su abuelo fue un pintor ilustre. Su madre proviene de la serranía de Cuenca y, en ese doble juego territorial, se articula su vida. Alberto Gimeno es un valenciano hispanista; un español de Valencia y de la literatura.
Se licenció en Filología en Valencia y, siendo joven, publicó un libro de poemas, 'Ascensión de la quimera'. Luego vino el tiempo del trabajo y de la literatura invadiéndolo todo. Se convirtió en un extraordinario lector.
Muchos años después de aquel primer libro de versos, Alberto Gimeno, que ha sido crítico literario en La Vanguardia y en revistas especializadas, empezó a escribir narrativa. Fue una evolución natural, sosegada, feliz. Y, como en todos los escritores que fueron poetas, en su prosa hay un decir poético. Que, por otra parte, es imprescindible cuando hablamos de literatura. De prosa literaria. La gran narrativa siempre es poética. Como bien demuestran Faulkner, Kafka o Joyce.
Alberto publica ahora un gran libro memorable, que se titula 'Hotel Dorado'. Es una entrega vasta, ambiciosa, divertida, melancólica, profunda. También es un libro de mirada irónica. Con ese anarquismo liberal y compasivo que uno se encuentra en las películas de Luis García Berlanga. Que es el maestro máximo de un modo de ver el mundo que es propio de esta tierra. No sólo de la Valencia llana, costera y marítima, sino igualmente de la interior, montañosa y castellanoparlante. De esa Valencia admirable son las raíces de García Berlanga, también las del gran poeta César Simón. Y de esa Valencia interior era una persona trascendental en la vida de Alberto Gimeno: su tío José Martínez, el mítico editor del Ruedo Ibérico. José Martínez, aquel ácrata alto y bien parecido, provocador y educadamente extremista que puso en marcha el proyecto cultural más eficaz y lúcido del antifranquismo. En París, naturalmente. En el barrio Latino.
'Hotel Dorado' es un libro que sucede en Barcelona. Más concretamente, en el humilde y marinero sector de la Barceloneta, territorio descoyuntado y cautivador. Alberto conoce bien Barcelona, pasó temporadas allí, y ha querido ahondar en ese lienzo tan literario de la otra Barcelona, la poco prestigiosa. La que Juan Marsé recreó prodigiosamente poniendo la lupa, el corazón y la memoria en su barrio alto y pobre del Carmel.
Alberto ha elegido la Barceloneta. Y un tiempo duro, pobretón, injusto y descabalado: el año de 1963. Que es cuando un tal Walter Rodrigo, hijo de un miembro de la brigada Lincoln, vuelve a la tierra de los sueños revolucionarios de su padre. Y allí le sucederán muchas cosas, todas enhebradas a partir de un hecho fortuito y decisivo, relacionado con la lucha contra el régimen de Franco.
Este libro memorable está escrito con el talento del gran narrador. Sus descripciones son magistrales; nadie hace cosas así hoy en España, lo que tanto se echa de menos. Atmósferas que juegan como pórticos a las mil incidencias que alumbran este libro. Que está basado, idealmente, en un edificio que tantos españoles conocemos muy bien: el número 13 de la Rue del Percebe, la fascinadora y celtibérica invención de Francisco Ibáñez. Y que, para muchos de sus lectores, es el más revolucionario y original cómic inventado por el padre de Mortadelo y Filemón.
Aquellos personajes dibujados se convierten en seres de carne y hueso en el libro de Alberto Gimeno. Son ahora curiosos vecinos temporales, amigos y muchas cosas más de aquel improbable, bello e ingenuo ciudadano que fue Walter Rodrigo. En el juego de ese recíproco descubrimiento late el corazón de 'Hotel Dorado', libro muy bien fabricado por un nuevo sello editorial -Saymon- que llega con osadía y talento a las mesas de novedades.
Y ahora se va Walter Rodrigo a dar un paseo por las callejuelas y la playa de la Barceloneta de hace cuarenta años. Huele a pescado, a tristeza, a niños pobres. Pero también a alegría, a mar y a buena literatura.
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