Maridaje de vino y arte

Miquel Navarro, Carmen Calvo, Artur Heras y hasta 16 escultores de la Comunitat actúan en el IVAM sobre barricas de caldos valencianos

ALEJANDRO PLÀ| VALENCIA
COLORIDO.Las barricas ocupan el vestíbulo del IVAM. /PENALBA/
COLORIDO.Las barricas ocupan el vestíbulo del IVAM. /PENALBA

Resulta inevitable pensar en el bar Los Toneles (frente a la plaza de toros de Valencia) cuando el visitante atraviesa el umbral del IVAM. El amplio vestíbulo del museo valenciano ha sido tomado por 16 barricas de caldos valencianos interpretadas por 16 artistas de la Comunitat pertenecientes a distintas generaciones. Cada uno de ellos plasma sobre madera y aluminio torneados lo que para él significa el vino. Esta llamativa y variopinta instalación desató la locura entre un grupo de escolares que ayer acudía de visita a este cónclave de arte moderno. «Tía, hazme una foto con la de barrica de la calavera que es total...», rogaba una adolescente mientras se arrodillaba para abrazar la obra de Óscar Mora. Cuando uno ve esto piensa que el arte moderno sí puede atraer a la generación iPod.

El coordinador de la instalación, el pintor José Morea, ha reunido para la instalación 'Arte en barrica' a Artur Heras, Cari Roig, Cuqui Guillem, Carmen Calvo, Javier Chapa, Mavi Escamilla, Óscar Mora, Sebastián Nicolau, Vicente Peris, Miquel Navarro, Ramón de Soto, José Sanleón, Uiso Alemany, Mónica Bastiaans y Natividad Navalíon.

No es la primera ocasión que el IVAM se abre al mundo de la gastronomía. Con 'Ingestum, los fluidos', de Bigas Luna, los visitantes del museo ya disfrutaron de una sorprendente exposición en la que intervenía la leche, la sangre y el agua. Un nuevo fluido, el vino, se convierte ahora en protagonista. El caldo salta de la carta del menú a la guía expositiva desde los viñedos de Bodegas Gandía. La empresa valenciana regresa al IVAM, diez años después de presentar en ese mismo marco su vino Ceremonia, para dar un nuevo empuje a su marca. No es mala maniobra comercial, puesto que la mayoría de las ventas de los caldos valencianos se producen fuera de España y el arte se alza como atractivo vehículo para ampliar fronteras.

La relación entre vino y arte data de tiempo atrás. Desde el imponente toro de Osborne hasta la popularizada botella del Tío Pepe, icono de 'pop art cañí'. La colección del IVAM ya se expuso en Arco y recientemente en Vinoélite. El 17 de mayo, las barricas (para los curiosos: sí, están vacías) se trasladarán a la finca de Hoya de Cadenas para convertirse en motivo de visita artística en la ruta de esta bodega valenciana. La propuesta merece un buen tiento. Valenciano, a poder ser.