El peregrinaje de un templo

García-Gasco bendice hoy la nueva iglesia de San Luis Obispo, creada en 1957

M. ANDRÉS FERREIRA| VALENCIA
Sebastián Benítez, párroco de San Luis Obispo, ayer, delante del templo, en la calle Eduardo Soler y Pérez./
Sebastián Benítez, párroco de San Luis Obispo, ayer, delante del templo, en la calle Eduardo Soler y Pérez.

Treinta años separan la antigua iglesia de San Luis Obispo, situada entonces en una planta baja de 60 metros cuadrados en la plaza Profesor López Ibor, y el nuevo templo de 450 metros cuadrados, levantado en un solar de la calle Eduardo Soler y Pérez, 5, que hoy dedicará y bendecirá, al mediodía, el cardenal arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco. Para la historia íntima del barrio de Campanar queda la sencilla planta baja donde la iglesia se estableció en el año 1977, procedente del Camino del Grao donde se erigió como parroquia en 1957. El nuevo templo y centro parroquial, que hoy quedará abierto a la feligresía, es una edificio de diseño moderno y sin barreras arquitectónicas. El inmueble cuenta con rampas de acceso así como de ascensor. La construcción cuenta también con dos vidrieras de grandes dimensiones, luz cenital que llega a través del tambor de la cúpula y un campanario que se eleva a 22 metros de altura. El templo, diseñado por el arquitecto Vicente Lluch, tiene una superficie construida de 450 metros cuadrados, con una nave principal de forma cuadrada de 340 metros cuadrados más los 110 metros cuadrados del voladizo donde se situará el coro. La fachada está realizada con paneles prefabricados de hormigón de tacto rugoso y color blanco. Dos años de obras Las obras comenzaron en el año 2007 con un presupuesto de 1.540.000 euros. "Hemos gastado hasta ahora un millón de euros, el resto se empleará en la adecuación del semisótano, aún por terminar", señala el párroco Sebastián Benítez. El nuevo edificio alberga también la vivienda del párroco y un centro parroquial. Un bullicioso ir y venir de electricistas y carpinteros ultiman lo detalles para el acto de la inauguración, bajo la supervisión del párroco Sebastián Benítez, que no oculta su satisfacción y alegría, y señala: "Estamos muy satisfechos. Es un gran esfuerzo el que estamos haciendo, pero ha valido la pena. Estamos en un lugar inmejorable para nuestras celebraciones y, sobre todo, para los feligreses." En la nave central está situado el altar mayor presidido por una enorme imagen de un crucificado, tallada en madera, obra del escultor Rafael Pi Belda. A derecha e izquierda del crucificado hay dos imágenes. "La de la derecha es la de San Luis Obispo, también tallada en madera por Rafael Pi. En cambio, la que está situada a la izquierda en una imagen de la Inmaculada, procedente de la antigua planta baja donde teníamos el templo", explica el párroco. El párroco Benítez muestra orgulloso la reliquia de San Luis, y explica: "La reliquia nos fue entregada por el cabildo de la Catedral". Sin embargo, bajo la mesa del altar mayor se situará una reliquia sellada de la beata valenciana Pilar Villalonga Villalba, una de los mártires que el papa Juan Pablo II, beatificó en marzo de 2001. La reliquia es un pequeño hueso de la falange de la mano. "Esta reliquia también nos ha sido proporcionada por el Arzobispado. Se trata de una beta, soltera que fue detenida en 1936 y asesinada en las tapias del patronato Álvarez de Burjassot, lo que es el colegio mayor San Juan de Ribera. Una mujer que defendió con valentía la religión católica". El cardenal arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, preside hoy, a las 12 horas, el rito de la dedicación y bendición del nuevo templo. Durante la celebración actuará el coro "La Armonía" del centro de actividades para personas mayores Sant Pau, bajo la dirección de Vicente Rodríguez, con la colaboración de los organistas Vicente Sanjosé y Alberto Prieto, así como el solista Enrique Sáez.