Sólo cinco residencias gozan de la máxima protección en l'Horta

Un palacete del arquitecto Cortina se halla medio derruido pese a su catalogación por Patrimonio como bien de relevancia local

M. J. CARCHANO| VALENCIA
Edificio de la Sociedad de Cazadores en Torrent./
Edificio de la Sociedad de Cazadores en Torrent.

Solamente cinco edificios residenciales de la comarca de l'Horta están protegidos por la Conselleria de Cultura. Se trata de la Casa de la Serena de Alfara del Patriarca, el actual edificio consistorial de Paterna, el conjunto de l'Hort de Trénor y un palacete en Torrent y la Casa Vivanco de Catarroja. Hay sin embargo muchas más construcciones civiles que los ayuntamientos han considerado dignos de proteger y han incluido en su catálogo municipal de edificios e inmuebles protegidos. Por ejemplo, más de 200 edificios de Paterna tienen algún tipo de protección, ya sea parte de su estructura o elementos de la arquitectura que deben mantenerse. En la mayoría de los casos se catalogaron estos inmuebles para evitar su deterioro. Querían que sus propietarios los rehabilitaran y no contemplaran su derribo. Pero la realidad es completamente distinta. Uno de los edificios que está en trámites para ser catalogado como Bien de Relevancia Local es un palacete situado a las afueras de Torrent, que hizo diseñar el arquitecto Cortina como chalé de veraneo de su hermana en los albores del siglo XX. El inmueble, después de ser adquirido por diferentes propietarios, está ahora en ruinas y su rehabilitación parece ya una utopía. Precisamente, el chalé que construyó el arquitecto Cortina en el barrio de Campamento de Paterna es uno de los tres edificios -junto al palacio de los Condes de Villapaterna, sede del Consistorio y la Torre- que tienen el máximo nivel de protección del Ayuntamiento. Ese barrio se convirtió a principios del siglo XX en lugar de veraneo de la burguesía valenciana. Unos 50 chalés de abogados, médicos y arquitectos se conservan en Campamento, una gran parte en estado de abandono. Los más valiosos tienen incluso una típica estructura de villa, con torres, miradores o terrazas, propios del afán por lo exótico de esa burguesía que eligió Paterna para huir de la ciudad. Hace unos años, un palacete situado en la avenida del País Valencià, en pleno proceso de rehabilitación, tuvo que ser demolido por su mal estado. Era demasiado tarde. Torrent también ha protegido varios edificios o parte de su estructura, y tampoco ha conseguido que sus dueños los rehabilitaran. Es el caso del edificio que alberga la Sociedad de Cazadores, situado en pleno centro de la localidad. El pasado año, un voladizo que forma parte de la fachada se desprendió. El Ayuntamiento requirió a sus propietarios para que rehabilitaran este inmueble, que fue construido en el año 1928 y es todo un símbolo emblemático del Torrent de principios del XX. Más antigua es la Casa de la Sirena, ubicada en las afueras de Alfara del Patriarca. Data del año 1553, pero también fue construida como edificio residencial. Es más, se trata de una de las escasas construcciones de palacio rural que se conservan en la Comunitat, aunque su estado no es bueno, a pesar de que el conjunto posee un extraordinario valor. En Catarroja se alza la Casa Vivanco. Data del siglo XVIII, pero fue en el XIX cuando se denominó tal y como se la conoce ahora, debido a que pertenecía a la viuda de Vivancos Ortiz. La casa fue utilizada, tras la guerra civil, por la comuna "El Muntó". En la actualidad es una sala de exposiciones y su uso público ha permitido que fuera una de las pocas construcciones civiles de relevancia que se conserva en buen estado. La casa, capilla y jardín de l'Hort de Trénor de Torrent es un conjunto de propiedad pública, donde su extraordinario valor reside en el huerto, que se ha convertido en un botánico. En Paterna, el único edificio civil protegido es el actual consistorio, que fue el palacio de los condes de Villapaterna y data de 1760. Su estado es bueno.

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