El mal tumoral más frecuente

Un médico analiza la radiografía de un paciente con una enfermedad pulmonar./
Un médico analiza la radiografía de un paciente con una enfermedad pulmonar.

El cáncer no es una enfermedad, sino muchas enfermedades. Hay 100 tipos diferentes de cáncer y todos empiezan en las células, son las unidades básicas que forman los tejidos del cuerpo. Nuestro cuerpo está formado por muchos tipos de células que crecen y dividen para producir células nuevas según el cuerpo las necesita. Cuando mueren son reemplazadas por nuevas células. El proceso ordenado de división de células se puede descontrolar y se siguen formando células nuevas cuando el cuerpo no las necesita. Cuando sucede esto, las células viejas no mueren cuando deberían morir y las células innecesarias pueden formar una masa que es lo que se llama tumor, que pueden ser benignos o malignos. La mayoría de los cánceres de pulmón se origina en las propias células de los pulmones -tumor in situ-. No obstante, el cáncer puede propagarse al pulmón (metástasis) desde partes distantes del organismo. El cáncer de pulmón es el más frecuente en hombres y en mujeres y es la causa más frecuente de muerte en ambos sexos. Causas Fumar cigarrillos es la causa en el 90% de los casos entre los hombres y en el 70% en mujeres. Este tipo de cáncer ha aumentado en las mujeres debido a la extensión entre ellas de la costumbre de fumar cigarrillos. A más cigarrillos, mayor riesgo de cáncer de pulmón. Una parte reducida de cánceres de pulmón -entre el 10% y el 15% en los hombres y el 5% en mujeres- tiene origen laboral. Trabajar con amianto, radiación, arsénico, cromo, níquel, éter clorometílico, gas mostaza y emisiones de coque de los hornos, se relaciona con el cáncer de pulmón, aunque generalmente coincide con el hábito de fumar cigarrillos. La exposición al gas radón en ambientes domésticos puede ser importante en un número reducido de casos. El adenocarcinoma y el carcinoma de células alveolares, se dan en personas con cicatrices en los pulmones causadas por enfermedades pulmonares como la tuberculosis y la fibrosis. Tipos de cáncer de pulmón La mayoría de los cánceres de pulmón comienzan en los bronquios; este cáncer en se denomina carcinoma broncogénico. Otros tipos son el carcinoma de células escamosas, el carcinoma de células pequeñas -células en forma de grano de avena-, el carcinoma de células grandes y el adenocarcinoma. El carcinoma de células alveolares se origina en los sacos que contienen el aire en el pulmón, los alvéolos. Los tumores del pulmón menos frecuentes son el adenoma bronquial -que puede ser o no ser canceroso-, el hamartoma condromatoso -no canceroso- y el sarcoma -canceroso-. El linfoma es un tipo de cáncer del sistema linfático que puede comenzar en los pulmones o propagarse a los pulmones. Pueden propagarse a los pulmones muchas formas de cáncer que se producen a distancia; desde la mama, el colon, la próstata, el riñón, la tiroides, el estómago, el cuello del útero, los testículos, los huesos y la piel. Cáncer bronquial La mayoría de las veces, el cáncer pulmonar se origina en los bronquios, diseminándose a otros sitios del pulmón o puede invadir otros órganos (metástasis). El síntoma principal suele ser la tos persistente. Las personas con bronquitis crónica que desarrollan cáncer de pulmón perciben que su tos empeora. El esputo puede contener sangre. Si el cáncer invade los vasos sanguíneos próximos, puede causar hemorragias graves. El cáncer puede provocar sibilancias -pitos al respirar- debido al estrechamiento de la vía aérea donde está. La obstrucción de un bronquio suele producir el colapso de la parte del pulmón dependiente de dicho bronquio (atelectasia). Otra consecuencia puede ser una neumonía. Cuando el tumor crece dentro de la pared torácica puede producir dolor de pecho continuo. Posteriormente, aparece pérdida de apetito, adelgazamiento y debilidad. A menudo se ocasiona la acumulación de líquido alrededor del pulmón -un derrame pleural-, que al comprimirlo, produce ahogo. Si el cáncer se propaga hacia el interior de los pulmones, puede producir ahogo e insuficiencia cardíaca. Si el cáncer crece dentro de ciertos nervios del cuello, se manifiesta con un párpado semiabierto, contracción de la pupila, hundimiento del globo ocular y reducción de la sudoración en el lado de la cara. Estas manifestaciones conforman el Síndrome de Horner. Si crece en la parte alta del pulmón puede alterar los nervios que controlan el brazo, produciendo dolor, insensibilidad y pérdida de fuerza en el mismo: tumor de Pancoast. Puede también lesionar los nervios de la fonación, produciendo ronquera. El cáncer puede crecer directamente en el esófago o cerca de él y presionarlo, dificultando tragar. El cáncer de pulmón puede crecer dentro del corazón, dando lugar a una frecuencia cardíaca anormal, dilatación del corazón o acúmulo de líquido en el pericardio que envuelve el corazón. El cáncer puede crecer dentro o alrededor de la vena cava superior -una de las grandes venas del interior del tórax-. La obstruye y esto hace que la sangre refluya a las otras venas de la parte superior del cuerpo. Las venas de la pared del tórax se agrandan. La cara, el cuello y la pared torácica superior, incluyendo las mamas, se hinchan y adquieren un color morado. El cáncer de pulmón puede propagarse por la sangre hacia el hígado, el cerebro, las glándulas suprarrenales y los huesos. Las manifestaciones como insuficiencia hepática, confusión, convulsiones y los dolor óseo, pueden producirse antes de que sean evidentes anomalías pulmonares, lo cual dificultará el diagnóstico precoz. Ciertas formas de cáncer de pulmón tienen su efecto en otros puntos alejados de los pulmones, como trastornos metabólicos, nerviosos y musculares, llamados síndromes paraneoplásicos y que no tienen relación con el tamaño o la localización del cáncer de pulmón y no indican necesariamente que éste se haya propagado más allá del tórax, sino que son causados por sustancias secretadas por el cáncer. Algunas formas de cáncer de pulmón segregan hormonas o sustancias semejantes a las hormonas, cuyo resultado es una concentración anormal de hormonas. Así, el carcinoma de células pequeñas puede segregar la adrenocorticotropina, causando el Síndrome de Cushing, o la hormona antidiurética, causando retención de líquidos y la disminución de la concentración de sodio en sangre. La excesiva producción de hormonas también puede provocar el llamado Síndrome Carcinoide -enrojecimiento de la piel, respiración sibilante, diarrea y alteraciones en las válvulas cardíacas-. El carcinoma de células escamosas puede segregar una sustancia semejante a la hormona responsable de elevar los valores de calcio en sangre. Otros síndromes hormonales relacionados con el cáncer de pulmón incluyen el aumento del tamaño de las mamas en los varones (ginecomastia) y una producción excesiva de la hormona tiroidea (hipertiroidismo). También se producen alteraciones cutáneas, como el oscurecimiento de la piel en las axilas. El cáncer de pulmón puede incluso cambiar la forma de los dedos de las manos y de los pies y causar cambios en los extremos de los huesos largos. Diagnóstico El médico sospecha la posibilidad de un cáncer de pulmón cuando un paciente, sobre todo si es fumador, tiene accesos de tos persistente que empeoran o cuando presenta algún síntoma de trastorno pulmonar. A veces, una sombra en una radiografía de tórax de alguien que no tiene síntomas puede ser el primer indicio del proceso. También se necesita un examen al microscopio de una muestra de tejido. A veces una muestra del esputo (citología de esputo) es suficiente para el diagnóstico. También se puede hacer una broncoscopia para obtener una muestra de tejido. Si el cáncer es demasiado profundo para ser alcanzado con un broncoscopio, el médico puede obtener una muestra mediante la inserción de una aguja a través de la piel controlada con una tomografía computada (TC), para guiarse. Carlos Gener Galbis