Un avión valenciano sin ventanillas

Un grupo de estudiantes de la Universidad Politécnica participa en un concurso de ideas de la compañía Airbus para reducir el consumo energético de los aviones

E. PÉREZ| VALENCIA

Cuatro valencianos compiten con universitarios de 28 países en el concurso de ideas organizado por la compañía Airbus para diseñar aviones comerciales que consuman menos y, por tanto, contaminen menos. La propuesta de Antonio Almagro, Laura Barco, Almudena Grau y Javier Vidal -se han bautizado como - ha sido seleccionada en una primera fase entre 225 equipos de todo el mundo. Ellos, según explica Antonio Almagro, han intervenido en su proyecto sobre el peso de la aeronave para reducir el consumo. ¿Y qué creen prescindible dentro de un avión? Las ventanillas de la cabina de pasajeros. "Presentan una complicación estructural, ya que al tratarse de agujeros en el fuselaje, debe reforzarse la estructura de manera adecuada y eso hace más pesadoel avión", señala este estudiante de cuarto curso de Ingeniería Aeronáutica en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería del Diseño. Él, junto a sus compañeros de curso, han presentado su proyecto , en el que proponen "sustituir las ventanillas, que siempre tienen una visión limitada". Pero, ¿triunfará un diseño de aeronave donde los pasajeros estén enclaustrados sin posibilidad de ver el horizonte? También han pensado en ello. El grupo de la Universidad Politécnica piensa sustituir las reducidas ventanillas por una pantalla "en la que, a través de un complejo sistema de cámaras, los pasajeros pueden ver lo que ocurre en las alas o en la cola del aparato durante el vuelo", apunta Almagro. Este sistema permite reducir el peso de la aeronave a la vez que un "efecto piramidal", que hace posible reducir el consumo de combustible y, con ello, las emisiones que se lanzan a la atmósfera. Este es el objetivo que persigue el concurso (Echa a volar tus ideas), que puso en marcha Airbus el pasado 14 de octubre. El equipo valenciano competirá con 85 propuestas de China-Hong Kong (16 proyectos seleccionados), Reino Unido (8 proyectos), Alemania, Singapur (ambas con 7 propuestas), Italia o India, aunque también tendrán competencia dentro de casa. Otros dos equipos españoles (de la Universidad Politécnica de Madrid) han visto seleccionadas sus ideas para la segunda fase, que concluirá el próximo 30 de marzo. Para entonces, cada participante debe profundizar en el desarrollo de su proyecto, adjuntando además un vídeo explicativo. En esta fase, los universitarios valencianos están recibiendo asesoramiento del profesor Ricardo Gozalbo, del departamento de Máquinas y Motores Térmicos de la Universidad Politécnica. La final, en junio De esta fase se elegirán cinco proyectos. El ganador se dará a conocer en una final en vivo en el Salón Aeronáutico de Le Bourget en junio de 2009. Se otorgará un premio de 30.000 euros al equipo cuya idea demuestre el mayor potencial de mejora en eco eficiencia, explican en la web de , de Airbus. Además del premio económico, se abre la posibilidad de que los ganadores puedan integrarse en el equipo de la compañía aeronáutica. "La calidad de las propuestas ha sido excepcionalmente alta y esperamos trabajar con los equipos que han tenido éxito para desarrollar aún más sus innovadoras ideas", añadió Patrick Gavin, vicepresidente ejecutivo de Ingeniería de Airbus. Este no es el único concurso de ideas en el que participan los universitarios valencianos. Laura, Antonio y Javier presentaron un proyecto para estudiar la capilaridad de los vasos en la Estación Espacial Internacional, dentro de un concurso organizado por la Agencia Espacial Europea. En mayo de 2008, pasaron varios días en la sede holandesa de la Agencia Europea desarrollando su proyecto. Estaba previsto que los seleccionados se dieran a conocer en febrero, aunque Almagro asegura que todavía no tienen noticias. El primer clasificado podrá trabajar durante un año en el Estec (sede holandesa de la Agencia Espacial Europea), seis meses en la Guayana francesa o hacer un curso de astronauta durante dos meses. Eso al margen de la satisfacción de ver cómo funciona su experimento en la plataforma internacional.