Facebook también defiende la cordà

Casi 500 personas crean grupos de apoyo a la fiesta en la conocida red de internet

M. HORTELANO| VALENCIA

Que internet es la red de redes se torna indiscutible. De ahí que de un tiempo a esta parte, la expresión "si no apareces en Google no existes" haya cobrado fuerza en el ciberespacio. Pues bien, ahora el rizo se riza con la red social más conocida por lo internautas: Facebook. Lo que está de moda, lo que estará, o lo que ha estado, no puede escapar a esta máquina de hacer y deshacer amigos. Uno de los últimos acontecimientos en traspasar la línea que separa lo real de lo virtual ha sido la normativa de la Unión Europea que prohibirá el uso de petardos con trayectoria imprevisible. Bajo el título de "Salvemos la Cordà" y "Salvem la Cordà d'Alaquàs", dos grupos de apoyo a las fiestas de las localidades de Paterna y Alaquàs han conseguido el apoyo unánime de casi medio millar de internautas. Ambas plataformas fueron creadas en las jornadas sucesivas a que este diario publicara la noticia de que las fiestas de casi 200 municipios peligraban por la prohibición de la UE. Con el paso de los días, un mero grupo de protesta ha conseguido aunar a medio millar de personas en defensa de la tradición valenciana. En la descripción del leitmotiv de ambas plataformas, los usuarios justifican la creación de los grupos a modo de unión visible para "hacer fuerza" y lograr que "una ley europea no quite la mejor fiesta" de la Comunitat. Entre los aficionados a esta tradición que ya se han unido a los grupos destacan la alcaldesa de Torrent, María José Català, el concejal de Fiestas de Mislata, Jaume Bronchud, el concejal de Quart de Poblet y miembro de la ejecutiva provincial del PSPV, Bartolomé Nofuentes, la diputada socialista y responsable de Economía, Cristina Moreno, las Nuevas Generaciones de Paterna o Torrent, o el PSPV de Manises. Aunque lo grupos no son vinculantes, sí muestran una radiografía del sentimiento de rechazo de los seguidores de este tipo de fiestas a la prohibición europea. Es más, los seguidores de esta práctica pirotécnica han abierto también un espacio web (lacorda.net) para intercambiar pareceres a modo de foro. Pero los gestos, aunque ayudan, no salvarán la fiesta. En este sentido, el alcalde de Paterna y casi abanderado de los municipios en los que se celebran cordaes, Lorenzo Agustí, se reunirá esta semana con el secretario autonómico de relaciones con la UE, Rafael Ripoll, para tratar de establecer un protocolo de actuación que dé una solución. Ripoll explicó ayer a este diario que el objetivo del Consell no es otro que el de "apoyar al sector pirotécnico implicado" y lograr que en la UE entiendan "las peculiaridades" de la fiesta valenciana. El secretario autonómico pedirá también ayuda al Gobierno central para lograr su implicación a la hora de defender las tradiciones valencianas, ya que el Ejecutivo es el encargado último de trasponer la directiva comunitaria a España para su aplicación local. Aún así, advirtió de que el plazo del Gobierno es de casi un año, por lo que la Generalitat y los municipios afectados tienen todavía tiempo para argumentar una defensa que convenza a la UE de que las cordaes son a la Comunitat lo que las Fallas a Valencia. Ripoll espera que las reivindicaciones valencianas "sean oídas" en Bruselas, para lo que algunos ayuntamientos ya han manifestado su intención de acudir a la capital de Bélgica para mantener reuniones en esta línea. En este sentido, el alcalde de Paterna, Lorenzo Agustí, se reunirá con Rafael Ripoll en los próximos días. Un encuentro al que probablemente también acuda la alcaldesa de Torrent, María José Català, una de las primeras defensoras de las cordaes. Los Ayuntamientos de Benifaió y Alaquàs también mostraron su apoyo a la tradición. Desde Presidencia de la Generalitat y desde los Consistorios involucrados inciden en la importancia del asunto. Actualmente, el proceso se encuentra en la primera fase, de evaluación de la dimensión de los colectivos afectados. Entretanto, este sábado los torrentinos celebrarán la Entrà de la Flor. ¿Quizá la última? La UE dirá.