Vitrobio exportará plantas clonadas a Centroamérica por 60 millones

La empresa de biotecnología de guadassuar firma contratos que le garantizan colocar su producción durante los próximos 5 años

BURGUERA| VALENCIA

Un DNA (el material genético de todas las células) genera un RNA (la decodificación de ese material), lo que deriva en un producto, que se traducirá en euros. Este silogismo, tan conocido entre los alumnos de biotecnología, es difícilmente asimilable por un ciudadano que no conozca los secretos de la genética y su transformación en potenciales negocios. El Grupo J. Colomina International maneja eso, lo desconocido, la novedad, y busca beneficiarse, precisamente, de saber lo que la mayoría no conoce, pero sí que necesita. O necesitará. La corporación valenciana, con sede en Guadassuar, lleva 20 años exportando y desde 2007 aprovecha su relación entre dos grandes desconocidos: Cuba y la biotecnología. La isla centroamericana cuenta con cerca de 200 empresarios españoles realizando negocios desde hace varias décadas. Uno de ellos es Joaquín Colomina, presidente de un grupo de firmas con sede tanto en Valencia como en Panamá, Cuba o República Dominicana, y que prevé facturar cerca de 20 millones anuales tanto en 2009 como en 2010. Sin hacer ruido, este ingeniero industrial de 53 años hace camino. JC Enterinves, una de las empresas del Grupo, compra y exporta material de embalaje y equipamiento desde hace ocho años a Cuba, Santo Domingo, Panamá, Argentina y Costa Rica. Colomina inició su vocación de exportación visitando México, y de ahí pasó a Cuba a partir de 1990. Lleva más de 20 años exportando fuera de España a través de la asociación con empresas extranjeras, principalmente de Centroamérica. Vitrobio, según Colomina, es la primera empresa de España que emplea este tipo de tecnoloíga SIT, un proceso "creado por nosotros mismos a través de nuestra experiencia en Cuba, a través de la colaboración con el Instituto de Biotecnología de Villaclara". La técnica de la empresa valenciana fue presentada en 2004 en un certamen internacional celebrado en República Dominicana. En 2007, Vitrobio nació con una fuerte inversión para generar un banco de germoplasmas. Además de acumular embriones, se realizó una adaptación de los equipos, mientras que durante el año pasado se investigó la capacidad de aclimatación de las plantas clonadas a las características específicas de las zonas donde se van a plantar. Colomina ha firmado recientemente contratos que permite estabilizar la actividad biotecnológica de su proyecto. "Contamos con encargos para estabilizar la producción durante los próximos cinco años con exportaciones a Panamá, Perú y Granada", indica. La corporación valenciana dispone de encargos para exportar más de 60 millones de plantas, lo que generará un volumen de facturación superior a los 60 millones de dólares. Igualmente, Vitrobio está negociando con empresas españolas para invertir en la producción de plantas aceiteras, suministrar el equipamiento y, una vez crecida la planta, comprar la cosecha para venderla a las multinacionales con el objetivo de producir biodiesel. Se trata de un proyecto iniciado en 2007 y que se está desarrollando en plantaciones de Panamá, Colombia, Perú y Nicaragua, y que hasta 2010 no obtendrá, literalmente, sus primeros frutos. El Sistema de Inmersión Temporal (SIT) consiste en una cadena de bioreactores para la multiplicación clonal de material vegetal, un método ideado por la firma valenciana con el que rompe los esquemas tradicionales de los laboratorios e introduce las magentas plásticas, con las que se abaratan los costes de producción a la mitad. Vitrobio clona patatas, platano, banano, piña, cacao, orquídeas, otoe, olivo, paulonia, palma aceitera... Colomina inaugurará en febrero, a través de la empresa Biotec, un laboratorio de biotecnología en Panamá que se convertirá en un par de años en el máximo productor panameño de vegetales in vitro, una instalación de donde saldrán anualmente 10 millones de unidades vegetales, un volumen de actividad que se ha alcanzado actualmente en el laboratorio de Guadassuar. En las instalaciones de la comarca de La Ribera trabajan sólo 10 personas de seis nacionalidades distintas. "Lo vegetal es el futuro. La pasta de papel, la biomasa, son materias de las que vamos a depender todos para lograr independizarnos de los productos derivados del petróleo", predice Colomina. Un ejemplo de esto es la palma aceitera, con la que se realiza el siguiente proceso. Se utiliza el embrión de una semilla de producto de la mayor calidad posible, se provoca su crecimiento y se clona. Una vez la planta alcanza un tamaño de unos cinco centímetros, se exporta a centroamérica. La producción es más equilibrada, homogénea, saneada, resistente, vigorosa y de alta calidad. La utilización del SIT permite reducir a la mitad los costes de la clonación de plantas, pues el bioreactor logra multiplicar las plantas sin necesidad de mano de obra. El SIT protagoniza la clonación de las plantas, su multiplicación sin necesidad de intervención humana, algo que hasta ahora se hacía imprescindible y que, gracias a este sistema, permite reducir los costes de mano de obra, aumentar la producción y controlarla mejor. "Este año será confuso y complicado en España, porque va a costar mucho salir de la actual situación. Más del 80% de las empresas de la Comunitat Valenciana son pymes y no están preparadas para exportar. Ahora, desde las Administraciones, se incita a los empresarios a salir al exterior, pero se trata de una aventura complicada para la que hace falta tanto ayuda como conocimiento del terreno que pisas", explica Colomina.