Una firma valenciana combate con éxito el picudo de las palmeras

Los tratamientos con nemátodos son también eficaces contra los ataques de 'Paisandisia'

VICENTE LLADRÓ| VALENCIA
Operación de saneamiento y cura de palmeras. Alguna de ellas ya está muerta./
Operación de saneamiento y cura de palmeras. Alguna de ellas ya está muerta.

Una empresa valenciana de tratamientos y artículos fitosanitarios, Llopis y Llopis, de Xàtiva, ofrece soluciones eficaces contra las plagas del picudo rojo y de la que afectan de forma grave a las palmeras de la Comunitat Valenciana y de otras regiones españolas. Se trata de un tratamiento natural, a base de nemátodos y productos reconstituyentes, y se ha aplicado con resultados óptimos en más de 40.000 palmeras, por lo que está siendo recomendado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), la Universidad Politécnica de Valencia y la Estación Phoenix de Elche. Los nemátodos son pequeños gusanos que viven parasitando a otros organismos, habitualmente las raíces de plantas. En el caso que nos ocupa se trata de nemátodos casi microscópicos y entomopatógenos, que son capaces de alimentarse de otros insectos, por lo que constituyen una arma para el control biológico de plagas sensibles a los mismos. Según ha explicado Enrique Llopis, de la empresa que está facilitando tan revolucionarias aplicaciones, estos nemátodos parasitan las formas vivas del picudo rojo y de la polilla , hasta matarlas. El producto lo elabora industrialmente una empresa especializada de Salamanca (Idebio), se comercializa con la marca Biorend R Palmera e incluye los citados organismos y Quitosano, un reconstituyente vegetal. Este producto se disuelve en agua y con el caldo resultante se rocía el centro de la corona de cada árbol, en la parte alta, que es donde atacan ambas plagas. Se aplica a unas 15 atmósferas de presión y en las palmeras más altas se colocan unos tubos fijos para poder realizar el tratamiento desde el suelo, porque se ha de repetir la operación hasta unas seis o siete veces al año, con esta secuencia: de marzo a agosto, una vez cada mes y medio; de agosto a octubre, cada mes, y se descansa los cuatro o cinco meses de otoño-invierno. Los efectos son tanto curativos como preventivos. Si se coge un ataque en los primeros momentos, cuando el daño todavía no es fatal, porque las larvas del picudo no han roído del todo la yema de la palmera, puede acabarse con la colonia y cabe esperar que el árbol se recupere. En casos de ejemplares muy valiosos se pueden realizar operaciones de cirugía para facilitar la regeneración. Las aplicaciones periódicas permiten, además, repeler cualquier ataque y matar a los insectos enseguida que lleguen. El producto es caro: 230 euros en envase grande, con dosis para tratar unas 40 palmeras; a razón de 4 o 5 euros por ejemplar cada vez, y son 6 o 7 veces al año. La citada firma no suele realizar los tratamientos, distribuye y vende el producto. Si el interesado no puede hacer la aplicación cabe recurrir a otros especialistas.

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