La antigua estación de trenes abre de nuevo sus puertas

A. B.| CASTELLÓN

Después de casi dos años de trabajos, -comenzaron a finales de febrero de 2007-, la antigua estación de trenes de Castellón volvió ayer a abrir sus puertas para albergar, entre otras dependencias, la tenencia de alcaldía del Distrito Oeste, un Espai Públic de Lectura, el Registro, un retén de la Policía Local, la oficina de Objetos Perdidos, despachos para asociaciones, así como una sala de exposiciones para artistas noveles con pocos recursos, donde se reservará un espacio para que el colectivo Amics del Ferrocarril pueda mostrar algunas de sus maquetas. El vicepresidente primero del Consell, Vicente Rambla, junto con el conseller de Infraestructuras, Mario Flores, el alcalde de Castellón, Alberto Fabra, el vicealcalde de la ciudad, Javier Moliner y el teniente de alcalde del Distrito Oeste, Miquel Soler, fueron los encargados de inaugurar ayer el edificio, cuya reforma se ha completado con la remodelación de la calle Lucena y ha supuesto una inversión por parte del Consell de 1,4 millones de euros. En concreto, las obras han permitido recuperar la imagen original que presentaba el inmueble cuando se construyó en 1862, antes de la reforma a la que fue sometido en 1966. Según explicó el alcalde de Castellón, "antes del soterramiento de las vías del tren, la estación era una barrera que impedía el crecimiento de Castellón, ya que la ciudad quedaba dividida por las vías". "Ahora, la ciudad recupera parte de la historia que durante cerca de 150 años ha acompañado a todos los vecinos", agregó Alberto Fabra. En su discurso, el vicepresidente primero del Consell aludió a la antigua estación como "símbolo del impulso que llevó a la ciudad a alcanzar su desarrollo actual" y, al respecto, reiteró la "necesidad" de "reivindicar ante el Gobierno tanto la llegada del AVE a la capital de La Plana como el Corredor Mediterráneo, en favor del desarrollo futuro de la provincia de Castellón".

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