Los aciertos de Xabec

JAVIER ARNAL

Xabec es un centro de Formación Profesional que crece con rapidez. Hace unos días, inauguró nuevas instalaciones en Albalat dels Sorells, gracias al Ayuntamiento, con una superficie de 2.500 metros cuadrados, para que personas sin recursos lleven a cabo prácticas de obra civil y edificación. Estas instalaciones se suman a las que Xabec tiene en la ciudad de Valencia, en el barrio de Orriols, en las instalaciones del antiguo Cine Concorde, donde se imparten desde 2004 Formación Profesional y diversos cursos de mantenimiento industrial a alumnos inmigrantes, desempleados con escasos recursos o quienes desean formarse en esos oficios. Algunos fieles del Opus Dei con otras personas e instituciones que comenzaron y continúan desarrollando Xabec están logrando un merecido prestigio en poco tiempo. Se debe a un conjunto de claves que configuran lo que he denominado "los aciertos de Xabec". Algunos piensan que el hecho de acertar se debe, principalmente, al azar o a las circunstancias. Otros, más realistas, apuntan a que la fortuna en las iniciativas personales o sociales suele sonreír con más frecuencia a los que trabajan: de esta opinión era el científico Ramón y Cajal, que decía que los descubrimientos científicos pueden llegar por fortuna, pero es más fácil que surjan trabajando en el laboratorio. Pero todavía existe un origen más seguro en los aciertos: cuando el motor es la gratitud. La gratitud es un multiplicador para la constancia y la creatividad. Y esto es lo que ha pasado con Xabec, porque surgió como agradecimiento al fundador del Opus Dei, Josemaría Escrivá de Balaguer, canonizado en 2002. La gratitud empezó a dar pequeños frutos incipientes. Ese pequeño grupo de agradecidos emprendedores hablaron con muchas personas, para decidir cómo plasmar su gratitud. Se les veía con ilusión y empuje, y querían acertar con una iniciativa social que materializara las enseñanzas de Escrivá de Balaguer: enseñar a trabajar bien, especialmente a quienes tienen menos recursos económicos, ayudando a resolver carencias concretas de la sociedad, ofreciendo una formación cristiana. Ya había iniciativas educativas en los cinco continentes cuajadas en las décadas anteriores, contribuyendo a superar el desempleo, las diferencias raciales o el déficit educativo. Se pretendía, ahora, una iniciativa a la medida de las necesidades de la Valencia de nuestros días. Y lo ha conseguido: en cuatro años, ha impartido más de 100 cursos diferentes para más de 1.200 alumnos de 20 nacionalidades distintas. Me llamó la atención, desde el comienzo, la determinación de los impulsores, que les condujo a detectar con nitidez la necesidad de formar a jóvenes y adultos en el mantenimiento industrial, porque faltaba personal cualificado, se estaba viviendo un momento de crecimiento empresarial y miles de inmigrantes sin cualificación empezaron a vivir con nosotros. Detectaron esa necesidad y decidieron arrimar el hombro. Detectar esa necesidad ya fue un gran acierto, y lo demuestra la conexión que hay con empresas e instituciones para desarrollar prácticas, e incluso actualizar conocimientos los propios profesores de Xabec, en sintonía constante con el tejido empresarial. Pero no se queda ahí el acierto. Buscan la relación con centros que trabajan con inmigrantes, como es el caso de Cáritas, la Casa de Caridad o el Centro de Acogida de Inmigrantes, de donde proceden la mayoría de los alumnos, fundamentalmente inmigrantes africanos e iberoamericanos. Buscan trabajar con otras instituciones, como es el caso de la Cámara de Comercio, asociaciones empresariales, Ayuntamientos, cajas de ahorro, otros centros educativos o la Conselleria de Inmigración. La Formación Profesional es una gran necesidad. La inserción y cualificación laboral de los inmigrantes no lo es menos. La formación que conduzca al empleo adquiere hoy una demanda creciente. La formación humana para fomentar la dignidad, la libertad y la solidaridad es una demanda generalizada, especialmente para que los jóvenes descubran el trabajo bien hecho a través de un oficio que contribuya a su felicidad y la de sus familias: el 100% de estos alumnos encuentran trabajo al acabar sus estudios. Todo ello forma parte de los aciertos de Xabec, que son fruto del trabajo constante e ilusionado de un número creciente de personas agradecidas, entre las que ya hay un buen número de antiguos alumnos. Trabajar bien es el acierto, pero el por qué y para qué trabajar bien es, sobre todo, lo que Xabec aporta.

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