Las tiendas del centro de Valencia pierden el 7% de ventas navideñas por la protesta contra Educación

La Delegación del Gobierno aduce que sólo puede variar un itinerario cuando coinciden dos manifestaciones

J. BATISTA| VALENCIA
Un grupo de manifestantes espera junto a una tienda de vestidos de novia situada en el centro de Valencia./
Un grupo de manifestantes espera junto a una tienda de vestidos de novia situada en el centro de Valencia.

La manifestación contra la política educativa del Consell le ha salido cara a los comerciantes del centro histórico de Valencia. Cada local situado dentro de la zona que conforman la calle Colón y el viejo cauce del Turia perdió el pasado sábado alrededor del 7% de todas las ventas que se realizan durante la campaña navideña, el periodo con mayor volumen de negocio de todo el año. Según los datos aportados por la asociación de comerciantes, que pide itinerarios alternativos para las protestas con el fin de evitar perjuicios a los clientes, el 40% de las ventas que realizan a lo largo de una temporada se concentran en las seis semanas de la campaña de Navidad, que van desde el pasado sábado hasta el fin de semana anterior a la llegada de los Reyes Magos. La entidad asegura que no se muestran en contra del contenido de las protestas, sino que lamentan que siempre se utilice el mismo itinerario. Fuentes de la asociación explicaron ayer que las compras se concentran especialmente el sábado por la tarde al tratarse de un día festivo, lo que garantiza un importante flujo de clientes procedentes del área metropolitana y de los pueblos próximos a la capital. Los viernes también se vende, aunque el perfil de clientes es bien distinto, al tratarse de personas de la propia ciudad. La asociación arremetió el sábado contra el delegado del Gobierno, Ricardo Peralta, por permitir una manifestación coincidiendo con el primer sábado de la campaña, que además, suele ser el más fuerte del periodo. Hay que tener en cuenta que los potenciales clientes intentan adelantar las compras de la Navidad aprovechando que acaban de cobrar. Desde la entidad explicaron que para el próximo fin de semana la situación es bien distinta, al tratarse de un puente festivo donde las ventas son más bien flojas. Hace meses, la asociación, que agrupa a más de 450 negocios situados en el centro de Valencia, solicitó una entrevista con el delegado del Gobierno para plantearle la posibilidad de que las manifestaciones se realicen en puntos diferentes de la ciudad, con el objetivo de minimizar el perjuicio a los comerciantes de centro. Las mismas fuentes precisaron que en el distrito de Ciutat Vella hay censados 2.800 negocios, lo que supone el 18% de toda la ciudad. Si estos se pusieran juntos, sumarían el 14% de la superficie comercial de la capital. Fuentes de la Delegación del Gobierno explicaron que cuando se convoca una protesta sólo se informa a la institución para que tome las medidas adecuadas, como de escolta o seguridad, y que no tienen potestad para autorizar o desautorizar la concentración. Las mismas fuentes precisaron que sólo existe un supuesto en el que se permite modificar un itinerario, que es cuando dos peticiones coinciden en el día y el itinerario a utilizar. En este caso, se prioriza la solicitud de la primera entidad, mientras que a la segunda se le insta a que cambie la zona o el día. Además, por motivos de seguridad no se procede a cancelar una protesta, sino que la Delegación debe poner los medios necesarios para garantizar el mantenimiento del orden público. Respecto a la petición de los comerciantes, el delegado del Gobierno convocará una reunión interna con el subdelegado para tratar de encontrar una solución. El centro histórico de Valencia es el escenario más elegido por las asociaciones para convocar manifestaciones. De hecho, la Plataforma per l'Ensenyament Públic, convocante de la multitudinaria protesta del sábado, ha anunciado nuevas movilizaciones en la zona de cara al mes de enero. Desde la asociación pidieron a la Delegación que se haga lo posible para evitar prejuicios como los del sábado, como por ejemplo, evitar convocatorias el primer sábado de cada mes. Desde la llegada de la democracia es habitual que las manifestaciones discurran por el distrito de Ciutat Vella. Entonces, ¿por qué los comerciantes ponen el grito en el cielo precisamente ahora? La explicación es sencilla. En estas fechas los empresarios empiezan a gestionar la mercancía de cara al próximo año. En ejercicios anteriores se podía pagar el material gracias a la existencia de líneas de crédito procedentes de los bancos, una situación que la crisis financiera se ha encargado de cambiar. Por ello, el comerciante confía en hacer una buena campaña navideña para poder comprar el género que se venderá en primavera. La delicada situación económica está teniendo consecuencias directas en el pequeño comercio. Por ejemplo, para este año apenas se han realizado las contrataciones temporales clásicas de la Navidad. El temor de los empresarios que si la campaña es negativa, empiecen a destruirse empleo fijos. jbatista@lasprovincias.es