El soplo cardíaco en la infancia

En el periodo neonatal inmediato son frecuentes los soplos que auscultamos al nacer y que suelen desaparecer a las pocas horas o días del nacimiento, se suele tratar de soplos secundarios a la falta de cierre del ductus que es una comunicación entre la arteria pulmonar y la aorta que hace que la circulación intrauterina sea posible favoreciendo el paso de la sangre a la placenta en vez de a los pulmones ya que es en la placenta donde se oxigena en la etapa fetal. En el momento de nacer, este vaso se cierra por un aumento del oxígeno en sangre al respirar el bebé lo que da lugar a que la sangre fluya a los pulmones donde se produce el intercambio gaseoso de forma adecuada. Como digo, este conducto o vaso sanguíneo se cierra y no da problemas, de no ser así, en algunos casos, el bebé podría iniciar un cuadro de insuficiencia cardiorespiratoria que obligaría a ingresarlo y tratarlo de forma adecuada. En este mismo periodo también es frecuente el encontrarnos con comunicaciones entre las aurículas o los ventrículos del corazón que hace que el recién nacido manifieste un soplo. En estos casos deberemos de hacer un seguimiento del bebé mediante auscultación cardiaca, EEG y ecografía doppler color para evidenciar la buena evolución o detectar a tiempo cualquier anomalía. De todas formas es siempre en este periodo neonatal inmediato donde hay que tener más cuidado ya que la mayor parte de cardiopatías congénitas, muchas de ellas muy graves, se ponen de manifiesto en esta etapa tan temprana de la vida.

A lo largo del desarrollo, puede aparecer en cualquier momento un soplo al auscultar el niño, son normalmente soplos funcionales o inocentes que no precisan ningún tipo de tratamiento ni de seguimiento, pudiendo hacer vida normal, sin limitación de ningún tipo. Muchas veces se ponen de manifiesto o se detectan al ir el niño a Urgencias por un cuadro febril o por otra patología que suponga un aumento de la frecuencia cardiaca. Esto hace que muchas veces se ausculte un soplo y que el médico de guardia comente dicho hallazgos con los padres los cuales se suelen alarmar y extrañar de que su pediatra no lo hubiera detectado e informado. Esto suele ser muy habitual y no es un problema de falta de detección o mala praxis del pediatra responsable del niño sino que como ya he dicho, puede aparecer en cualquier momento. La experiencia del médico será fundamental para valorar la posibilidad de patología asociada y la posible remisión al cardiólogo infantil para su evaluación.

Los cuadros de fiebre, la deshidratación, la anemia, etc. pueden hacer que aumente la frecuencia cardiaca y ocasionen la aparición del soplo. Por otro lado, menos del 1% de los niños afectos de dicho síntoma, tienen patología cardiaca subyacente que en muchos casos podrá ser susceptible de tratamiento quirúrgico por parte de cirujano cardiovascular. En estos casos se puede acompañar de cianosis o coloración azulada de la piel y mucosas por concentración baja de oxígeno en sangre lo que hace que el tratamiento cardiológico en muchos casos sea urgente para solucionar el problema del niño o de la niña.

Por tanto, ante la existencia de un soplo cardiaco, confiemos en nuestro pediatra ya que será el encargado de derivar o no al niño al especialista. En principio no os alarméis ya que es uno de los síntomas más frecuentes que encontramos, la mayor parte de veces sin significación patológica y por supuesto sin riego alguno para el niño pudiendo persistir durante toda la vida sin ocasionar ningún problema.

clinicagarciasala@ono.com

Fotos

Vídeos