La gota fría da los últimos coletazos tras cuatro días con carreteras cortadas y campos anegados

Los pantanos de Bellús y Beniarrés cierran las compuertas, mientras el río Júcar cubre de cañas las playas de Cullera

E. PÉREZ| VALENCIA
Rocas en la AP-7 en Real de Gandia a causa de un desprendimiento./
Rocas en la AP-7 en Real de Gandia a causa de un desprendimiento.

La alerta naranja abandona la Comunitat Valenciana después de cuatro días y más de 335 litros descargados en municipios como Teresa de Cofrentes. A última hora de la tarde, la Agencia Estatal de Meteorología redujo la situación de emergencia al nivel amarillo, una medida que entró en vigor a las 19.30 horas de ayer y se mantendrá hasta la medianoche. Eso supone que se prevén precipitaciones pero de menor intensidad que las que azotaron la Comunitat el pasado jueves y viernes. Hoy se esperan lluvias acumuladas en una hora de hasta 20 litros por metro cuadrado. Horas antes el mapa pintaba muy diferente. El color naranja se extendía por las tres provincias valencianas, además de Murcia. Eso suponía precipitaciones acumuladas de 40 litros por metro cuadrado. La probabilidad que manejaban era entre el 10% y el 40%. Pero los datos de la Agencia Estatal de Meteorología anunciaban una mejoría, que se trasladó al mapa de situación. Andalucía, Extremadura, Aragón, Comunitat Valenciana y las provincias de Tarragona, Guadalajara, Cuenca y Albacete mantienen hoy el nivel bajo de alerta por fenómenos adversos. En estas regiones, los chubascos pueden ser de débiles a moderados, ocasionalmente en forma de tormentas que pueden ser localmente fuertes, según la previsión meteorológica. Ayer, el temporal de gota fría dio sus últimos coletazos. Las lluvias, que a primeras horas de la mañana cayeron débilmente sobre Valencia, se trasladaron por la tarde a Castellón. Apenas superaron los 30 litros, cantidad máxima que se recogió en Vilamarxant en doce horas (desde las siete de la mañana). Le siguieron, por importancia, Fredes, con 24 litros por metro cuadrado, y Catí, con 21 litros. De madrugada (de 4 horas a 8 horas) se recogieron 16 litros en Ribarroja y 10 litros en Ibi, según datos de la delegación en Valencia de la Agencia de Meteorología. Con la reducción de las precipitaciones, los ríos y los pantanos valencianos volvieron a recuperar cierta normalidad. Los embalses de Bellús y Beniarrés dejaron ayer de desembalsar agua, según informaron fuentes de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ). No obstante, por la mañana se mantenían las salidas en Bellús a razón de 35 metros por segundo (m3/seg). Tras retirar la medida extraordinaria, se mantienen los resguardos de seguridad -un porcentaje del embalse debe estar vacío en previsión de avenidas-, por lo que se da salida exclusivamente al agua que entra. Esto, en el caso de Bellús, supone un volumen de 7-8 metros cúbicos por segundo (m3/seg), cuando el sábado el ritmo de desembalse era de 100 m3/seg. A menor salida de agua de los embalses y menores precipitaciones, el nivel del río Júcar también ha descendido. El sábado llegó a su punto máximo, desbordándose en la Ribera y anegando 2.000 hectáreas de terreno cultivable. Según fuentes de la CHJ, en el punto de control que la institución tiene en Huerto Mulet el río llevaba un caudal menor a los 100 m3/seg. El dato era inferior al facilitado esa misma mañana (145 m3/seg) y considerablemente más bajo que el que presentaba el sábado (310 m3/seg). La fuerza de las aguas del Júcar ha arrastrado toneladas de cañas y basura, que ayer se acumulaban en las playas de Cullera, en su desembocadura, todo un espectáculo que fue punto de atención de los vecinos de la zona. Las alertas en el Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat también se redujeron. Destacó una, que se detectó pasadas las diez y media de la noche del sábado pero cuyos efectos se dejaron notar ayer. La autopista AP-7 en el término de Real de Gandia quedó cortada a causa del desprendimiento de varias rocas por las lluvias. El derrumbe sorprendió a un coche que circulaba por la vía y que chocó contra la mediana. Los dos carriles sentido hacia Alicante quedaron cerrados y el tráfico se desvió por uno de los carriles de sentido contrario. Según fuentes del Centro de Gestión de Tráfico, no se produjeron retenciones. Más información en la pág. 28