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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Cultura

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Duerme mal, come poco y le cuesta salir de su casa. El escritor hace una excepción para presentar a Deyanira, la protagonista de 'Los papeles de agua', el nuevo libro de este autor criado en Córdoba
12.10.08 -

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antoniogala"No estoy acostumbrado a la felicidad ni la busco"
Antonio Gala, durante su visita a Valencia.

Antes de que comience esta entrevista, Gala cuenta a otra periodista una anécdota relacionada con la autora de "La vie en rose" pero no logra recordar el nombre de la cantante. Al empezar nuestra charla aún le da vueltas. Le indico que creo que se refería a Edith Piaf.
-Eso es. ¿Por qué no lo has dicho antes? No me salía.


-No quería interrumpir.
-Tonterías, los jóvenes a veces pecáis de exceso de prudencia. Podrías haberlo dicho de muchas maneras, por ejemplo, disimuladamente como si estornudases y haces "¡Piafffff!".


-Estaba pensando en que Piaf cumple el perfil de mujer atormentada de sus obras. ¿Se rodea de personas así?
-No, yo no me rodeo. Rodearme me da angustia. No salgo casi, tengo una salud absolutamente impeorable. La gente complicada me desanima porque lo son no por ellos mismos, sino porque se han metido en las complicaciones.


-Será el destino.
-Creo mucho en el destino. Si alguien está descontento con su vida debe tener la fuerza suficiente para dejarla y salir a la calle y tener la confianza de que otro destino lo buscará.


-¿Y se le puede dar esquinazo?
-No lo creo, lo que sí podemos es huir del que creemos que es nuestro destino pero en realidad no es.


-Esto comienza a parecer un trabalenguas. Mejor será aceptar el destino que nos han reservado.
-Cuando uno es encontrado por su verdadero destino no aseguro que deje de llorar, lo que sí aseguro es que llorará a gusto.


-Si se escribe sobre agua, el papel se deshace, ¿cuántos folios escritos suyos han terminado "ahogados"?
-No escribo en folios, sino en holandesas, y no han terminado ahogadas porque mi fundación para jóvenes creadores conserva mis manuscritos. Para esta novela usé 80 holandesas.


-Le imagino escribiendo con una letra pulcra y estilizada.
-Tengo una letra verdaderamente lamentable y supongo que el origen son los apuntes de la universidad.


-Fue precoz en la universidad, ¿no?
-Entré a la universidad a los 14 años y era el niño de clase. Mis compañeros me llevaban a pasear y me convidaban a helados. Creo que de ahí vienen mis problemas de estómago, porque yo hubo una vez que tuve estómago, duodeno y colon. Ahora no tengo nada, mis digestiones son pura metáfora.


-Deyanira huye a Venecia para redescubrirse, ¿tan difícil es hacerlo desde casa?
-Dentro de casa es difícil porque estás rodeado de las personas que te hacen querer escapar.


-¿Valencia sería un buen lugar para iniciar una nueva vida?
-Yo conocí otra Valencia pero la de ahora es espléndida. No lo veo un sitio para huir, ni del que nadie se quiera escapar. Los recibimientos aquí siempre son cariñosos.


-Dice en el libro que el amor es un invento. ¿Un invento bueno o malo?
-Deyanira dice eso en la primera parte. En la segunda, tiene muy claro que el amor no es un invento, sino la forma más alta de compartir el corazón, la alegría y la tristeza.


-¿Y el sexo?
-El sexo es la sonrisa y la luz. Si tuviese que definirlo diría que es el motor. Todos los demás motores son interesados y egoístas, mientras que el sexo es siempre compartido.


-Hay gente que huye a través del sexo.
-Es una forma de huir si se hace mal, si se hace bien es una forma de encontrarse y de compartir el gozo del orgasmo. Una mujer que tenga que fingir orgasmos con su marido debe inmediatamente echarse a la calle y buscar su destino.


-¿Cómo influye el matrimonio en el amor y el sexo?
-El matrimonio no es un buen invento, se lo ha inventado la sociedad para que una pareja tenga los hijos y los eduque. El amor no necesita papeles ni de jueces ni de curas.


-Deyanira en un momento del libro piensa en qué es la felicidad. ¿No nos cuestionamos demasiado el concepto de felicidad en lugar de vivirlo?
-El cuestionarse es una idiotez, la vida está por encima de las cuestiones. Todas esas cuestiones de la felicidad o del sexo no se dicen, se hacen, y esta sociedad no las hace, las dice.


-¿Le perturba la felicidad?
-Yo no estoy acostumbrado a la felicidad ni la busco. La felicidad es como el dolor de muelas. Nos damos cuenta de lo bien que estábamos cuando nos empiezan a doler las muelas.


-Deyanira se llama Asun Moreno, ¿qué pseudónimo se hubiese puesto usted?
-No me lo he planteado jamás. Mi ama de cría evitó el día de mi bautizo que me pusieran Martín. Antonio es un nombre bonito, demasiado frecuente quizá. En realidad me llamo Antonio Ángel Custodio Sergio Alejandro María de los Dolores Reina de los Mártires de la Santísima Trinidad y de Todos los Santos.
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