Valencia recupera la Senyera más real

La restauración, que ha costado 25.000 euros, repara los desgarros de la tela y elimina la laca que oscurecía la cimera

E. PÉREZ| VALENCIA
Retirada de la malla dorada./
Retirada de la malla dorada.

"Nos ha devuelto una Senyera preciosísima, más de verdad de lo que era". Así presentó ayer la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, la restauración de la Real Senyera de 1927, que se procesiona en Valencia desde hace 80 años con motivo del 9 de octubre. Tres meses de trabajo y 25.000 euros de presupuesto (9.000 euros en la reparación del tejido y 16.000 euros en la cimera) han servido para reparar los desgarros de la bandera y recuperar el brillo original del remate -formado por el yelmo, la corona y - de la enseña valenciana, réplica de la insignia original de 1545. La intervención, sufragada por el Ayuntamiento y realizada por técnicos del Instituto Valenciano de Conservación y Restauración (IVACOR), ha pretendido devolver "la unidad y la legibilidad" al emblema en un año significativo, el 800 aniversario del nacimiento de Jaime I, el monarca que fundó el Reino de Valencia. La fiesta del 9 de octubre, precisamente, recuerda el momento en que el rey entró en Valencia después de tomar la ciudad el 28 de septiembre de 1238. Lo que da autenticidad a la apariencia de la Real Senyera es, sobre todo, el recuperado brillo de la cimera, el cambio que más va a impresionar a los valencianos que acudan a la procesión cívica del jueves. Tras la intervención, la plata "de gran calidad" -subrayó Carmen Pérez, directora del IVACOR, presente en el acto- del remate luce resplandeciente. Para ello, los restauradores -han intervenido siete personas, aunque sólo una se ha trabajado en la cimera- han eliminado la capa de barniz que, con toda probabilidad, se aplicó en la cimera para protegerla tras una anterior restauración, tal y como adelantó LAS PROVINCIAS. No obstante, con el paso del tiempo, se ha ido oscureciendo y dando un tono achocolatado a la plata de ley de 916 milésimas. El deterioro del metal a consecuencia de la contaminación ambiental había hecho casi invisible a simple vista las zonas doradas de la cimera -en la corona y las alas de -, que ahora vuelven a destacar. La "profunda restauración", como la denominó la alcaldesa Rita Barberá en el Salón de Cristal del Ayuntamiento, donde se exhibió la enseña, se ha realizado con voluntad de que perdure. Así, la primera autoridad municipal aseguró que el trabajo ha sido "muy profesional, muy bien hecho" y confió en que sea "para mucho tiempo". Actuaciones anteriores No ha ocurrido lo mismo con otras intervenciones anteriores que ha sufrido la enseña. La Real Senyera se ha restaurado en 1959 y en 1994. Este último año se actuó sobre la tela de seda de la bandera. Sobre las barras doradas de la Senyera se cosió una malla de hilo de oro para proteger la tela. No obstante, el efecto causado fue el contrario. La rejilla se adhirió a la tela original -un tisú formado en parte por seda y por metal- mediante punzadas directas sobre el tejido, lo que según los técnicos perforó el original, deteriorándolo. Esa malla ha sido ahora retirada y se ha optado por una solución menos agresiva. Tras reparar los huecos o lagunas en la tela original, se ha cubierto con un tul de seda teñido en dorado traído de Reino Unido. Las franjas doradas de la bandera no eran las únicas que se habían deteriorado. El estudio realizado por el IVACOR -los metales han sido analizados por el profesor Clodoaldo Roldán García, del Instituto de Ciencias de los Materiales de la Universitat de València- ha revelado que la banda coronada de la enseña presentaba graves desperfectos. Ahí ha sido necesario tapar con tafetán azul algunas zonas de la parte inferior del mástil y la más cercana al suelo. También se ha actuado en el mástil de madera, donde habían desaparecido parte de las zonas decoradas con láminas de plata dorada. El proceso, que Carmen Pérez consideró "lento" aunque sin dificultades, por la calidad de los materiales, ha culminado en una Senyera "con la belleza rejuvenecida, renovada" pese a sus 80 años, sentenció la alcaldesa Rita Barberá.

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