El dolor de espalda en el niño

Una niña con su mochila./
Una niña con su mochila.

Las molestias o dolores de espalda se asocia a la vejez pero son muchos los niños que lo padecen y sus padres nos consultan con mucha frecuencia esta molestia que padece su hijo o hija. Afortunadamente lo habitual es que sea un dolor esporádico fruto de un ejercicio mal coordinado, de un traumatismo o de una mala postura a la hora de estudiar, trabajar con el ordenador, ver la televisión o llevar la mochila al colegio.

En general recomendamos siempre que mantengan la espalda pegada al respaldo del asiento, lo más tiesa posible, evitar curvaturas en el cuello a la hora de trabajar, por lo que será necesario en el caso de utilizar el ordenador, que la pantalla del mismo este situada al nivel de sus ojos y delante de los mismos, no a un lado como muchas veces sucede, lo que además de dolor de cuello ocasionará frecuentes dolores de cabeza secundarios a la movilidad continua de los ojos para poder visualizar correctamente el display de nuestro ordenador. Por otro lado es fundamental que los dos pies reposen en el suelo acoplando la altura de la silla a la talla del niño para conseguir esto, de igual forma es fundamental que cada 30 a 45 minutos el chico a la chica se levanten de su asiento y anden ya que no es muy recomendable para la espalda en particular y para el resto de músculos en general el sedentarismo exagerado que muchos niños y niñas manifiestan sobre todo a la hora de ver la televisión o practicar con los video-juegos, ocasionando a demás de dolores de espalda la temida obesidad por la ausencia de ejercicio físico y por la norma habitual de ingerir calorías vacías tipo bollería industrial, refrescos azucarados, etc que agravan la molestia. Otro problema sobreañadido sobre la postura es que en los colegios los pupitres son todos iguales para los niños y niñas de una misma clase, esto es un disparate, ya que no todos los chicos y chicas tienen la misma altura a la misma edad, lo que ocasiona que mientras que unos no caben en sus escritorios a otros les cuelgan los pies cuando están sentados. Este es un tema que se debería de solucionar cuanto antes.

Con respecto a las mochilas es fundamental que su peso no exceda del 15% del peso del niño o de la niña y que estas sean de un material semi rígido, con tirantes acolchados y ajustables, con arnés a nivel del abdomen y/o pecho para evitar su movilidad y con la existencia de múltiples compartimentos para distribuir el peso. Es importante el enseñar al chico y a la chica a distribuir el peso en la mochila de forma que lo más pesado se encuentre en la zona más próxima al cuerpo. Deberemos de cuidar así mismo que el tamaño de la misma sea acorde a la espalda del niño y que su base no supere la segunda vértebra lumbar. Si deciden utilizar mochilas con ruedas, lo ideal es que la lleven empujándola delante y no detrás como es lo habitual ya de esta última forma se favorece el estiramiento asimétrico de una parte del cuerpo que a la larga les puede pasar factura.

El ejercicio mal coordinado o los traumatismos como he dicho también son causa de dolores de espalda por lo que deberemos de incidir en la necesidad de una buena coordinación a la hora de realizar cualquier deporte y utilizar protectores adecuados para paliar el efecto de las caídas a estas edades.

La exploración de la espalda es fundamental a la hora de emitir un diagnóstico. Deberemos observar a conciencia las posibles desviaciones o curvaturas anómalas de la columna vertebral que sean la causa del problema. Así, podemos encontrarnos con escoliosis o desviación lateral de la columna vertebral, cifosis o curvatura anormal de la columna con prominencia dorsal o lordosis cuando se produce lo contrario. Estas patologías si que van a requerir el concurso del especialista para corregir dicho problema ya que a la larga si no se trata puede condicionar en la edad adulta y en la senectud el bienestar de la persona. La exploración antes comentada es muy simple y basta con colocarnos detrás del chico o la chica y hacer que este flexione el torso, intentando tocar con los dedos de la mano los dedos de los pies. De existir una escoliosis por ejemplo, observaríamos una curvatura de la columna y una prominencia en el dorso, sin existir simetría entre ambos lados de la espalda. El tratamiento en principio es de observación pero si los grados de curvatura son importantes necesitaremos tratarlos con un corsé y en los casos extremos tendremos que recurrir a la cirugía. Esto último, afortunadamente no es lo habitual.

clinicagarciasala@ono.com

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