El toro de la Vega y las becerradas

JOSÉ RAMÓN POUS BORRÁS

Algemesí, Tordesillas y Coria no son tres ciudades hermanadas dentro de nuestra geografía nacional, pero tienen algo en común: suelen aparecer en los medios de comunicación en los meses de Junio y Septiembre. Un referente más clarificador es el toro "lanceado" en Tordesillas, el toro "dardeado" en Coria y las "becerradas" en Algemesí. Las organizaciones en contra del maltrato animal en general, y en contra de la fiesta de los toros conjuntamente con algunos medios de comunicación son quienes se ocupan en ponernos en primera línea durante algunos días y en algunos programas televisivos.

Nunca he presenciado el "lanceamiento" de el toro de Tordesillas ni la suelta de toros por las calles de Coria, donde son "dardeados" y sacrificados por un experto tirador, aunque he visto las imágenes por televisión, pero como algemesinense vivo y he vivido la semana taurina durante muchos años.

La polémica en cuanto a estos tres tipos de festejos, todos ellos ancestrales, se va incrementando año tras año con manifestaciones en contra y alguna que otra pequeña trifulca sin importancia. A decir verdad, mi deseo es que mi ciudad aparezca en los medios, pero también por otros motivos y esto me lleva a una cierta reflexión.

Como abonado de la semana este año, por cierto con climatología desfavorable, estoy asistiendo a los festejos, siempre que el tiempo no me lo impide e indirectamente presto atención a comentarios de ex-lidiadores de vacas en su día (hoy becerros), recuerdo la peligrosidad de esos animales por su tamaño y sus afiladas defensas, y tales comentarios han adquirido un tinte de más respeto hacia la res. La osadía de la juventud de aquellos lidiadores ha ido evolucionando hacia un trato de favor por el animal. Sería interesante ver el resultado de una encuesta a favor o en contra de las "becerradas" si se nos preguntase a cada uno de nosotros.

Si la cabra que se lanza desde lo alto de un campanario es ahora de cartón y las aves decapitadas están muertas , una becerrada simulada sin la muerte de la res podría ser solución para ambas partes y beneficiosa para la fiesta. Sobre todo podríamos continuar deleitándonos los espectadores con las presentaciones que tanto ingenio, arte y preparación conllevan.

Durante mucho tiempo asistiendo a la fiesta no recuerdo ningún accidente de relevancia destacada en las "becerradas" y sería positivo que así continuase.