La Real Senyera se restaura

Los conservadores devuelven el tono plateado a la cimera y reparan la bandera

E. PÉREZ| VALENCIA
La Real Senyera se prepara para descender del balcón del ayuntamiento de Valencia, en una imagen de 1986./
La Real Senyera se prepara para descender del balcón del ayuntamiento de Valencia, en una imagen de 1986.

La Real Senyera brillará en todo su esplendor el próximo 9 de octubre, cuando los valencianos podrán ver los resultados de las labores de restauración a las que se está sometiendo la bandera y la cimera de la enseña valenciana. El emblema data de 1928, año en que el Ayuntamiento de Valencia decidió crear una réplica de la anterior bandera, del siglo XVI, debido a su mal estado de conservación. Del proyecto se encargó la fábrica de tejidos de seda de Eduardo Sanchis Romero, situada en la calle Quart, en el barrio de Extramuros.

Este año, la bandera celebra su 80 aniversario, en un momento de especial importancia para la Comunitat, puesto que se celebra el 800 aniversario del nacimiento de Jaume I, fundador del Reino de Valencia. Sin duda estas fechas han jugado a favor de la nueva restauración de la bandera, que ya se sometió en 1994 a un proceso de reparación de la tela.

La enseña es una de las tres que en 1928 confeccionó el artesano Sanchis Romero. Ahora los técnicos del Instituto Valenciano de Conservación y Restauración (Ivacor) y del Colegio Mayor de la Seda se afanan en devolver toda la belleza y el brillo originales al emblema. El trabajo comenzó hace dos meses.

Los restauradores que trabajan en la cimera, compuesta por la corona, el yelmo y el murciélago o rat penat, han procedido a retirar el barniz aplicado en una anterior rehabilitación. Esta laca confería al metal un tono achocolatado, por lo que los técnicos están tratando la plata y el oro para que brille en todo su esplendor. La labor es ardua puesto que los componentes de la cimera están ricamente labrados, lo que ralentiza el trabajo de limpieza.

Las tareas de restauración de la cimera se están desarrollando en la sede del Ivacor, en salas especialmente ventiladas ya que se utilizan compuestos que emiten vapores nocivos para la salud. De hecho, los restauradores que trabajan con la cimera van provistos de mascarillas protectoras, además de guantes de goma.

La cimera data de 1638 y fue creada por el orfebre Simón de Toledo. Aunque se conoce que anteriormente se intervino en el remate, "porque lleva un barniz que le da un tono chocolate", no existen referencias concretas de la fecha, explicó la directora del Ivacor, Carmen Pérez.

Las partes de la enseña

La Real Senyera se custodia en el Archivo Municipal de Valencia. Sustituye desde 1928 en actos oficiales a la enseña de 1545, la más antigua que se conserva en Valencia, que se guarda en una vitrina del recinto municipal.

El paso del tiempo hizo mella en la antigua Senyera, compuesta por cinco franjas de tejido de oro cosidas a otras rojas de seda. Un listel adornado con piedras preciosas separa la franja azul, donde se sitúa la corona. La enseña del siglo XVI fue remozada en 1638, coincidiendo con el cuarto centenario de la conquista de Valencia por Jaume I. Posteriormente, en 1925 -después de un viaje de la enseña a Madrid-, el entonces alcalde de Valencia, el Marqués de Sotelo, ordenó una nueva restauración. Los trabajos fueron llevados a cabo por las hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul. Una vez concluidos las labores de rejuvenecimiento del emblema valenciano, la Senyera fue depositada en una vitrina, de donde no ha vuelto a salir.

Con el merecido descanso de la más antigua Senyera, las autoridades municipales ordenaron la creación de una nueva. Fue en 1928. La enseña, que se custodia en el Ayuntamiento, pesa 18 kilos, de los que cinco corresponden a la cimera o vibra. El mástil es de madera maciza y pesa cuatro kilos. La corona real mide 44 centímetros, las 12 centímetros y la parte inferior de las barras 2,44 centímetros.

Aparte está la bandera, de tres metros de ancho por 1,83 de longitud, que ahora también se está remozando. Los técnicos del Colegio Mayor de la Seda, donde existe un taller textil, se encargan de ello, pero las tareas no se desarrollan en la institución sino en el propio edificio consistorial. ¿El motivo? Los rituales especiales que giran en torno al emblema, entre otros, que no debe inclinarse ante nada ni nadie, haciendo honor al privilegio del que goza.

Y este principio lo acatan los técnicos del Colegio Mayor de la Seda, que se guardan de mantener en todo momento la enseña en su posición vertical. El trabajo con la tela es mayor que con la cimera. "Estaba muy dañada", explica Carmen Pérez, directora del Ivacor. Por ello, y por el especial cuidado que se debe tener, "la restauración textil es muy lenta". Entre los desperfectos de la bandera destaca el deshilachado de la costura que une las franjas rojas y amarillas.

Pese a lo delicado de la restauración, se cumplirán los plazos y la Real Senyera encabezará, como siempre, la procesión cívica del próximo 9 de octubre.

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