El peso del apellido Pajín

El padre de la número tres del PSOE recupera protagonismo y se convierte en pieza clave para el congreso de septiembre

FERRIOL MOYA| VALENCIA
José María Pajín./
José María Pajín.

Desde que Leire Pajín fue elegida secretaria de Organización del PSOE, en el congreso federal de principios del mes de julio, todos los aspirantes a la secretaría general del PSPV miran con lupa cada uno de los movimientos de la ex secretaria de Estado de Cooperación. Su responsabilidad al frente del aparato del partido le sitúa como pieza clave a la hora de lograr que el congreso de los socialistas valencianos, el próximo mes de septiembre, sea el que cierre definitivamente las heridas en una formación que viene encadenando derrotas electorales frente al PP desde 1993.

Pajín es consciente de que su labor en los meses previos a esa cita es fundamental. Y por ese motivo, en las declaraciones públicas que ha hecho respecto a ese cónclave, ha procurado dejar clara su estricta neutralidad. La responsable federal de Organización es consciente de que, por un exceso de intervencionismo, algunos de sus antecesores han acabado escaldados de más de un congreso del PSPV.

De manera que Pajín (San Sebastián, 1976) ha proclamado ya que no tiene favoritos y que son los militantes los que deben pronunciarse.

Sin embargo, entre muchos dirigentes del socialismo valenciano existe el convencimiento de que otro Pajín sí que puede resultar determinante para el desarrollo del congreso. Se trata de José María Pajín (Chema, para sus amigos), histórico dirigente del socialismo alicantino -fue secretario general del PSPV de Benidorm y candidato a la alcaldía de esa localidad en 1995-. Natural de León, igual que el líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, la estrecha relación que une a Leire con el presidente del Gobierno nace de la amistad que mantiene con su padre.

José María Pajín representó durante muchos años uno de los más claros ejemplos de barón territorial del PSPV, hasta el punto de que se acuño el término 'pajinato' para hacer referencia al poder específico que suponía. Ajeno a los navajeos de los dirigentes de su partido en la provincia de Valencia, el padre de la número tres del PSOE se ha convertido en referencia indiscutible del partido en Alicante, excediendo incluso su área de control -la Marina Baixa-.

El protagonismo creciente de Leire Pajín ha favorecido la capacidad de maniobra de su padre. Sin dejarse ver en exceso, José María Pajín ha alentado algunos movimientos en el seno del partido, como el que sirvió para situar a Leire al frente de la delegación valenciana en el pasado congreso federal del PSOE.

A dos meses y una semana para que el PSPV elija a su nuevo secretario general, los cuatro candidatos que han anunciado su disposición a optar al liderazgo del partido tienen más o menos claros cuáles son sus apoyos. Y todos ellos son conscientes de que una buena bolsa de avales -todavía no se han elegido delegados, pero sí se conocen ya cuántos corresponden a cada agrupación-, especialmente en la provincia de Alicante, no se ha decantado por ninguno de los aspirantes. En esa bolsa de delegados figuran, por ejemplo, la parte principal de la agrupación socialista de Elche, una de las más potentes del partido, que encabeza Alejandro Soler -persona de la máxima confianza de Leire Pajín-. Del alcalde de la capital ilicitana se ha llegado a asegurar que podría convertirse en el quinto candidato a la secretaría general, aunque lo ajustado de su victoria en las últimas elecciones municipales parecen desaconsejar esa posibilidad.

Determinante

Con todo, esa bolsa de delegados -también están los de la Marina Baixa- parece aguardar a que la carrera por la secretaría general haya avanzado algo más. Lo significativo de este número de avales puede ser determinante para la elección del futuro líder del partido.

El movimiento, que el padre de la número tres del PSOE no ve con malos ojos, puede provocar que el candidato que disponga del apoyo de todos esos delegados no sólo tendrá garantizado superar el número de avales para ser formalmente candidato a la secretaría general, sino que dispondrá de muchas posibilidades, quizá más que ningún otro, para lograr la victoria.

La incógnita, obviamente, pasa por saber cuál será el candidato por el que apostará la plataforma -denominación con la que se conoce a este grupo-, sea de los que ya han anunciado su disposición a presentarse, o de algún otro.

Obviamente, en el caso de que sólo hubiera un candidato a la secretaría general, el respaldo de estos delegados dejaría de ser decisivo. Pero siempre y cuando haya más de un aspirante en liza, y sobre todo, mientras el alcalde de Morella Ximo Puig, mantenga sus aspiraciones, el respaldo de los delegados de esa plataforma puede ser determinante. Por el momento, nada hace suponer que ese grupo vaya a tomar posiciones hasta que el congreso esté a la vista. Entre otros motivos, porque su capacidad de presión se mantiene viva mientras no se haya decantado su apoyo a uno de los aspirantes a la secretaría general del PSPV.