La RACV conmemora el 550 aniversario del Magnánimo

JOSÉ VICENTE GÓMEZ BAYARRI
La RACV conmemora el 550 aniversario del Magnánimo

La cuestionada consellera de Cultura, Trinidad Miró, anunciaba hace unas semanas que dos exposiciones homenajearán a Alfonso el Magnánimo en el 550 aniversario de su fallecimiento. La muestra itinerante recorrerá varias poblaciones alicantinas antes de desplazarse a localidades valencianas y castellonenses. La permanente se instalará en la Lonja del Pescado de Alicante. Nos congratulamos por esta iniciativa y porque finalmente dicha Conselleria se sume a esta celebración.

El Aula de Humanidades, la Sección de Historia y l'Escola d'Estudis Valencians de la RACV ya anunciaron en el verano de 2007 que iban a rememorar esta efeméride impartiendo un ciclo de conferencias en un crucero por el Mediterráneo Occidental, visitando algunas de las poblaciones emblemáticas de esta área geográfica. En las ponencias se abordarán diversos aspectos de la vida, obra y relación con Valencia de este monarca político y mecenas cultural y de su esposa la virreina María de Castilla.

Alfonso el Magnánimo ha sido considerado como uno de los reyes más valenciano de todos los soberanos forales de la Corona de Aragón. Es notorio que el monarca tuvo cierta predilección por Valencia, Reino que contribuía con subsidios a sufragar gastos de sus campañas mediterráneas, y que no le originaba problemas políticos. Su corte napolitana fue visitada y contó por notables prohombres valencianos. Celebró numerosas Cortes y juró los Furs y privilegios del Reino. Durante su reinado, Valencia y su Reino gozaron de gran prosperidad y dinamismo en muchos aspectos.

Una prueba más del afecto que profesó a Valencia se manifestó en el hecho de que desease contemplar la procesión del Corpus Christi, con ocasión de su estancia en la ciudad. De tal manera que en 1427 para satisfacer la petición de Alfonso el Magnánimo y su esposa la reina María se repitió la procesión.

Con la ayuda de su esposa, la reina doña María de Castilla, convirtió Valencia en el principal emporio cultural peninsular de la Corona de Aragón. En su reinado, la piadosa Reina fundaba los monasterios de la Virgen María de Jesús y de la Santísima Trinidad, se preocupó por el Palacio Real, levantó el convento de Santo Domingo, se regaló a la catedral Valentina el Cáliz de la Santa Cena que se conservaba en la Aljafería de Zaragoza, las reliquias de san Luis obispo de Tolosa y las cadenas del puerto de Marsella, que se encuentran actualmente en la Aula Capitular de la Seu, como trofeo de guerra. Se consolidó la Generalitat General del Regne y se crearon el Archivo del Reino y el cargo de Maestre Racional. En su reinado, el año 1455, fue proclamado Papa el valenciano don Alonso de Borja, con el nombre de Calixto III y se canonizó a san Vicente Ferrer, por cuyo motivo la ciudad organizó una procesión.

Una parte de los fondos de la biblioteca napolitana de Alfonso el Magnánimo, posteriormente, pasaron a engrosar la Biblioteca Universitaria de Valencia, ubicada hasta hace unos años en la sede de la antigua Universidad Literaria de Valencia, y actualmente depositados en estancias del Monasterio de San Miguel de los Reyes.

La zona de la gobernación de Orihuela, anexionada por Jaime II al reino de Valencia, y que pertenecía eclesiásticamente al obispado de Cartagena, solicitó y consiguió de la Santa Sede que se creara el nuevo obispado de Orihuela para aquella demarcación territorial, en tiempos de Alfonso el Magnánimo.

Alfonso el Magnánimo murió el 27 de junio de 1458 en Nápoles, "trencando el alba", como dejaron escritas las misivas anunciadoras de su muerte que recibió el Consell Municipal de la ciudad de Valencia. En su recuerdo se celebraron grandes funerales y su muerte originó una rica literatura panegírica en las distintas cancillerías de los monarcas de la época. Su grandeza se plasmó y podemos sintetizarla en una sentencia que plasma el poema que le dedicó su amigo y poeta valenciano Ausias March: "En temps dels deus, els homens le adoraven".

Fotos

Vídeos