La niña de la mochila

La yudoca Ana Carrascosa viaja a los Juegos Olímpicos cargada de sueños y amuletos

FERNANDO MIÑANA| VALENCIA
Ana Carrascosa celebra su triunfo en el Europeo de Lisboa./
Ana Carrascosa celebra su triunfo en el Europeo de Lisboa.

La mochila de Ana Carrascosa reposa en Alicante. Pero por poco tiempo. Ahora anda de concentración en concentración. La semana pasada estuvo en Castelldefels y la próxima, en Talavera de la Reina. Después llegará el momento de hacer la gran mochila, la que se llevará a Pekín el 30 de julio. No para. Por eso sus amigas la llaman .

La niña lleva media vida subida a un avión. "Mo me molesta, estoy acostumbrada porque es lo que he hecho siempre", asegura Carrascosa, más joven ya que niña, una yudoca que ha tenido que cumplir los 27 años para acomodarse en la élite. En la gira asiática tuteó a las reinas de la especialidad y el pasado mes de abril conquistó el Europeo de Lisboa.

Ahora se dedica a afinar, a luchar contra compañeros de sus rivales más duras. que se aplican para luchar con el estilo de la japonesa Misato Nakamura, la china Junjie Shi, la norcoreana Kum Ae An o la surcoreana Kyung Kim. "Las asiáticas son las más complicadas de todas. Ellas hacen un yudo diferente al que no estamos acostumbradas". Aunque no se fía de nadie. "Acabo de ver la promoción de TVE para los Juegos Olímpicos y hablan de que estarán los mejores deportistas del mundo. Pues sí, en el yudo también estarán los mejores".

Así que cualquier detalle puede ser importante. Por eso no trabaja exclusivamente en el tatami. También ante la televisión. Ana se sienta junto a Azucena Verde, entrenadora y psicóloga, y estudian los combates de sus contrincantes. "Ayer estuvimos dos horas viendo a la coreana y luego le pido a un compañero que sea tan agresivo como ella. Son entrenamientos muy específicos. Otro día le digo a otro que tiene que ser la china".

Aquí la labor de Azucena Verde es muy importante. Aunque, en realidad, ha sido vital en la explosión de Carrascosa. El reencuentro entre ambas ha fructificado ahora en la conversión de una buena competidora en una yudoca ganadora. Por eso Ana tiene el presentimiento que tiene. "Noto que estoy ante el momento cumbre de mi carrera deportiva".

La valenciana, del club Judocan, ha alcanzado la madurez deportiva. Aunque no desprecia la suerte. Por eso, en su mochila nunca faltan los amuletos. El primero, el más antiguo, es "un camellito", un pequeño peluche que se agenció durante unas vacaciones en Dubái. El segundo, el más nuevo, pero al que parece tenerle más fe, es una cinta roja con unos caracteres chinos. "La última vez que estuve en China nos hicieron una fiesta de bienvenida y una niña me dio este amuleto, que a ellos, dicen, les da suerte. Y pensé: este me lo traigo yo a los Juegos".

En su maleta tampoco faltará un buen libro -ahora está leyendo el singular , una excéntrica novela de Eduardo Mendoza- y su ordenador portátil, desde donde da vida al blog que alimenta su página web (www.anacarrascosa.es). "Durante los días que esté en Pekín contaré todas mis experiencias".

Ha llegado el momento de gozar. La española es una de las favoritas a la medalla de oro en -52 kg, una categoría en la que otra valenciana, Almudena Muñoz, ya se proclamó campeona en Barcelona'92. Aquel año, la pequeña Ana, con 12 años, daba saltos de alegría viendo los éxitos de Almudena Muñoz y de la alicantina Miriam en el chalet de sus abuelos. Ahora, 16 años después, es ella la que tiene que poner en pie a los españoles. "No me siento nerviosa, me siento motivada y muy ilusionada. Es mi momento. Los Juegos son lo máximo y he tenido que currar mucho para llegar hasta aquí".

Ana Carrascosa vivirá en Pekín un bello reencuentro. Durante su infancia compartió el yudo -deporte que inició a los cinco años después de escaparse, un día tras otro, de las refinadas clases de ballet- con el baloncesto. Llegó a jugar en las categorías inferiores del Ros Casares y con la camiseta de tirantes su amiga del alma era una tal Anna Montañana, que actualmente es una de las mejores ala-pívots de Europa y que acudirá a los Juegos Olímpicos como integrante de la selección española.

"El basket me gustaba mucho, pero llegó un momento en el que me tocó elegir; en cuanto gané mi primer campeonato de España infantil lo tuve claro. La sensaciones en un deporte individual son diferentes a uno colectivo. Solo tienes más responsabilidad y eso me gusta, es más intenso", recuerda Carrascosa, quien no oculta la felicidad de coincidir en una villa olímpica, con todas sus connotaciones, con Montañana. "De niñas tuvimos que tomar caminos diferentes y ahora se cruzan en Pekín. Me parece una historia superchula".

Ninguna de las dos pudo triunfar en casa. Montañana se fue primero a la Universidad George Washington y después a Salamanca. Mientras que Carrascosa vive ahora en París, donde el club Orleans le ofreció un contrato que compensa la pobre beca que recibe del Consejo Superior de Deportes.

La yudoca estará el 1 de agosto en Pekín y diez días más tarde se ajustará el judogui para consagrarse como la sucesora de Almudena Muñoz. El hecho de que compita el 10 de agosto va a propiciar, casi con total seguridad, que se pierda la ceremonia inaugural. No es recomendable estar tantas horas de pie a dos días de disputar los cinco combates que necesita ganar la campeona olímpica. No hay problema. Todo a cambio de poder meter una medalla de oro en su mochila.