El asma infantil (1)

Una niña evitando que un prerro le lama la cara./
Una niña evitando que un prerro le lama la cara.

El asma es una de las enfermedades crónicas más frecuente entre los niños y adolescentes en todos los países industrializados. La posibilidad de padecer esta enfermedad es mayor si existen antecedentes familiares. Por norma general, las crisis suelen estar motivadas por desencadenantes externos, ocasionado la aparición de crisis repetidas de obstrucción de las vías respiratorias. De este modo, se da lugar, a una sintomatología típica que consiste fundamentalmente, en la aparición de cuadros de tos, secreción nasal, enrojecimiento conjuntival y dificultad respiratoria, que viene marcada por el mayor o menor broncospasmo, producido por una alteración importante en el recambio gaseoso a nivel pulmonar. Todo ello se traduce por la aparición de pitos al respirar, así como el tiraje inter y subcostal. En el caso de que se aborde el problema, se puede llegar a provocar un cuadro de hipoxia o falta de oxígeno, que en muchos casos, requerirá la hospitalización del niño para paliar dicha sintomatología.

La edad de aparición de los síntomas es muy importante, ya que en los niños menores de 5 años muchas veces no se pueden catalogar de asmáticos, aunque cumplan todos los requisitos ya que su sintomatología suele desparecer en pocos años. Así, durante el primer año de vida la presencia de sibilancias, o pitos al respirar, resulta muy frecuente, pero afortunadamente, se trata de síntomas pasajeros que remiten con la edad, sin llegar a presentar, en la mayoría de los casos, un cuadro de asma en la edad adulta. Con respecto a las sibilancias, cabe indicar que existen cuatro tipos diferentes: las transitorias; que se suelen presentar durante los dos primeros años de vida y suelen ser pasajeras, las no atópicas; que son las desencadenadas por cuadros virales y suelen desaparecer al final de la época infantil, las intermitentes; surgen en las épocas invernales y se asocia a dermatitis atópica y, las persistentes o verdadero asma; que se asocia a la posibilidad de sensibilización a alimentos o a alargenos inhalados, que introducidos en el organismo producen alergia, así como también, asociado a la existencia de asma en los padres.

El asma infantil viene establecido por unos llamados determinantes como son los factores genéticos observando una mayor posibilidad de padecer dicha enfermedad. Pero esto solo no basta, se necesitan, además, unos factores desencadenantes para que se dé la enfermedad, como pueden ser ciertos alimentos que se ingieren durante los primeros años de vida. Aquí indicar que la lactancia materna es un buen preventivo de la enfermedad asmática. En la época escolar, toman mayor protagonismo los alergenos inhalados, como los ácaros del polvo doméstico, el pelo de animales domésticos, los mohos y el polen. Las enfermedades respiratorias víricas habituales en el niño es el desencadenante más habitual del cuadro de asma. En esta misma línea, el humo del tabaco es también muy perjudicial para el niño asmático, ya que estimula la inflamación de las vías respiratorias superiores e inferiores y, por otro lado, se ha comprobado que la madre fumadora durante el embarazo ocasiona, en mayor o menor medida, una alteración en el crecimiento de los pulmones en el feto. Todo ello, condicionará una mayor probabilidad de que sus hijos presenten problemas respiratorios durante su infancia. Existen también otros desencadenantes como son el ejercicio físico, que hace que los niños asmáticos desencadenen una crisis cuando lo realizan, así como cierto tipo de climas extremos con humedad alta. Además, las situaciones de estrés que se pueden dar en el chico, ante un cuadro de miedo, presión escolar, etc., pueda desencadenar la sintomatología y precisar tratamiento inmediato.

En el próximo artículo abordaremos las claves del diagnóstico y el tratamiento actual del asma infantil.

clinicagarciasala@ono.com

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