El dilema del pirata

El dilema del pirata

A mediados del año 2003, Madonna —la conocida estrella del pop—, asistía alarmada al éxito de su último disco American Life en las redes de descarga ilegal de música. De hecho la distribución ilegal de su música superaba a la obtenida en la distribución tradicional. Para poner coto a este problema, Madonna decidió distribuir en las redes P2P versiones fraudulentas de su propio disco que incorporaban mensajes poco agradables dirigidos a los internautas que los descargaban.

La respuesta de los internautas «piratas» fue sorprendente. Muchos de ellos crearon nuevas versiones alternativas de las canciones «con mensaje» de Madonna. En apenas tres meses, cualquier internauta podría disfrutar de versiones hip-hop, jazz o incluso hard rock de Madonna interpretando sus propios insultos a los piratas.

Este ejemplo ilustra una de las paradojas de la innovación. En ocasiones las innovaciones surgen en ambientes marginales e incluso fuera de la más estricta legalidad. Ejemplos como las descargas de música digital, el software abierto o los productos farmacéuticos genéricos dejan patente la relevancia de la piratería en la innovación. Y es que al operar fuera del mercado, los piratas en ocasiones cambian un mercado.

El análisis del comportamiento de la piratería en los sectores más tecnológicos nos aporta algunas lecciones de interés. La primera de ellas es que los piratas son extremadamente hábiles detectando sectores con problemas en su aportación de valor. En el caso de la música resulta sorprendente comprobar cómo los piratas apostaron por la distribución digital de música a partir del año 2000. Sin embargo las ventas de música tradicional habían comenzado a descender dos años antes. En otras palabras, los piratas atacan a aquellos buques que perciben con síntomas de debilidad.

La segunda lección aportada es que la piratería —que nace fuera de los mercados establecidos—, puede terminar legitimándose y expandir los antiguos mercados. Un excelente ejemplo se encuentra en la política de Microsoft en China. A principios de nuestra década Microsoft hizo la vista gorda a la piratería de Windows en China legitimado de facto en el mercado ilegal. El resultado fue crear una amplia base de usuarios de Windows que algunos años tarde fueron capaces de comprar una licencia, esta vez totalmente legal.

Ante esta doble lección surge el dilema del pirata: ¿qué hacer con la piratería? Ya desde el siglo XVII, la flota española en el Caribe tenía muy claras las opciones: enfrentarse de forma directa, sumarse a ella o aprender de ella.

Las empresas de gestión de derechos de copia y reproducción, así como muchas empresas han decidido enfrentarse directamente a la piratería con resultados poco halagüeños. En términos de estrategia naval han decidido crear una red de fortificaciones costeras.

Otra opción ha sido sumarse a los piratas. Utilizando el equivalente moderno a las patentes de corso, algunas compañías han decidido utilizar los canales piratas como si se tratase de canales de distribución complementarios a los oficiales. El caso de Microsoft en China ilustra dicha posibilidad.

La última opción es la más recomendable desde el punto de vista de la innovación. Se trata de aprender de los piratas y crear un nuevo mercado legítimo. El caso de Apple desarrollando iTunes y convirtiéndose en el «rey de la música digital», confirma el valor de esta opción.

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