La circunvalación de Sueca se abre en un mes tras dos décadas de accidentes y quejas

Atrás quedarán 35 meses de obras y las graves retenciones ocasionadas en el interior del casco urbano

JULIÁN SÁEZ| SUECA
Estado actual de las obras de la circunvalación de Sueca./
Estado actual de las obras de la circunvalación de Sueca.

Sueca ve, por fin, la luz al final del túnel. El tan ansiado desvío de la carretera nacional 332 a su paso por la ciudad será una realidad durante la segunda quincena del mes de julio. Así lo confirmó ayer el alcalde, Joan Baldoví, quien desveló que la circunvalación estará lista para abrirse al tráfico de vehículos "entre el 16 y el 30" de ese mes.

"El director de las obras, un ingeniero natural de Sueca, Ramón García, me ha asegurado que así será. Se está haciendo todo lo posible para tratar que la apertura sea más próxima al 16 que al 30", dijo Baldoví.

Las obras dieron inicio en agosto de 2005 y el periodo de ejecución, 35 meses, está siendo cumplido a rajatabla según explicó el primer edil.

Junto a la de Oliva u Ondara, la travesía de Sueca es una de las más problemáticas de la carretera 332. Decenas de accidentes mortales, kilométricas retenciones y una manifestación multitudinaria forman parte de la negra historia de esta vía que durante décadas ha partido la capital de la Ribera Baixa en dos.

Así, los vecinos tanto de Sueca como de otras muchas poblaciones que, sobre todo, querían llegar a las zonas costeras cercanas como Cullera, verán cómo esta carretera elimina lo que, para varias generaciones, ha sido toda una odisea: cruzar Sueca.

Larga historia

En diciembre de 2004, el Ministerio de Fomento licitó las obras por un montante de 96 millones de euros. Se trata de un tramo de autovía de una longitud de 6'6 kilómetros y otro tramo de conexión con la nacional 332 de 2'4 kilómetros con sección de carretera convencional.

Además, se han construido tres enlaces. Uno de ellos en el extremo sur que conecta la variante con la actual N-332, Cullera y sus playas. Otro de los enlaces es el del extremo norte, que conecta con la N-332 dirección Valencia y la futura autovía de Les Palmeres, así como con la carretera que va a Algemesí. El tercer enlace une la variante con la carretera que accede a Sueca desde Corbera.

La variante, además, incorpora en alguno de sus tramos pantallas y barreras para tratar de absorber el ruido ocasionado por los vehículos y evitar así molestias a la ciudadanía. Y es que la expansión urbanística de la ciudad en los últimos años ha provocado que la variante apenas discurra, en los casos más extremos, a apenas unos cien metros de las casas.

Además, para otros enclaves de la ciudad como la guardería de niños ubicada en la calle Sebastián Diego, la ermita de San Roque o el propio cementerio la situación se agrava ya que la distancia respecto a la circunvalación oscila entre los 20 y los 30 metros.

El impacto paisajístico de la obra -apenas pasa a unos metros del río Júcar- también ha sido criticado por sus detractores. Así, no todo han sido elogios hacia este desvio. Para algunos colectivos o partidos políticos una mejor solución hubiese sido la gratuidad de la autopista A-7.

Los vecinos, sin embargo, no dejan de contar los días que quedan para vivir la sensación de que el tráfico por el interior del casco urbano se reduzca de manera drástica.

Con la puesta en marcha de esta circunvalación, se acabará, o al menos se reducirá en gran medida, el riesgo que los vecinos han tenido que soportar en los últimos años a la hora de cruzar esta carretera, usada por miles de vehículos de manera diaria.

laribera@lasprovincias.es