La sorpresa del sistema de primarias

M. IGLESIAS| VALENCIA

Mariano Rajoy ha acabado de un plumazo con el modelo sucesorio instalado en el PP para la elección del candidato a La Moncloa por el método de la designación. A partir de este congreso, el aspirante a la Presidencia del Gobierno no saldrá de los votos del grupo de notables que integran la Junta Directiva Nacional, sino que la decisión estará en manos de los compromisarios de los congresos del partido. La novedad fue introducida a última hora, de forma inesperada y con nocturnidad en la comisión que debatió a puerta cerrada la ponencia de Estatutos, y no es baladí porque implica que quien sea elegido presidente del partido, y este sábado lo fue Rajoy, es designado de manera automática candidato.

Muchos de los delegados adscritos a esa comisión, atentos a rechazar el sistema de primaras planteado por un compromisario de Madrid alineado con el sector 'aguirrista', salieron de la reunión sin tener mucha idea de lo que habían votado, a pesar de que el acuerdo se adoptó con sólo once votos en contra de los más de dos centenares de compromisarios asistentes.

Si buena parte de los presentes no se enteraron, los ausentes se vieron sorprendidos al conocerla a través de los medios de comunicación. "No me parece que ése sea el tema más importante del congreso", apuntó Jaime Mayor Oreja, preocupado por acertar en el diagnóstico. "Me he enterado por los periódicos, eso no estaba en el texto de la ponencia", apuntó la madrileña Esperanza Aguirre.

Tras ganar la votación para la introducción del nuevo sistema de elecciones primarias internas para los congresos del PP, con el añadido de la elección del candidato electoral, el autor de la ponencia, Alberto Núñez Feijoo aseguró que la aplicación del novedoso mecanismo sería inmediata, de forma que Rajoy saldrá de Valencia investido como candidato a La Moncloa.

El dirigente gallego diseñó la reforma con la presidenta balear, Rosa Estarás, y el coordinador de la ponencia, Federico Trillo. Los tres optaron por su aplicación inmediata por temor a las críticas de los presidentes autonómicos y provinciales, que tendrán que competir con sus adversarios internos.

Rajoy será presidente y candidato, mal que les pese a sus críticos. Además, quien quiera sustituirle en las elecciones generales de 2012 tendrá que ganar antes el congreso de 2011 y superar el complejo sistema de primarias internas. "Los compromisarios le están dando su apoyo para ganar las elecciones de 2012", dijo Arenas.

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